Inversión

¡Que viene el lobo de la inflación!

Se empiezan a sentir voces que alertan de que la inflación está empezando a coger cuerpo, y que puede ser una muy mala noticia para los mercados financieros.

Habrá que estar atentos.

Incluso me pasan una nota diciendo que en la crisis de 1920 de la gripe española fue cuando se pararon los contagios y se superó la crisis cuando se hundieron las bolsas. Como la idea prospere será una profecía autocumplida.

Lo dicho: ¡oído cocina!

¿Se han vuelto locos los inversores?

Recomiendo un artículo de Roberto Casado en el diario Expansión de hoy titulado Cinco señales de desesperación inversora que hacen temer un pinchazo en la bolsa.

Recoge una opinión del Comité de Inversiones de Bank of America en el que vaticinan una corrección del 5-10% por cinco «peligrosas señales de mercado», que conllevan el germen de un caída abrupta:

  1. La revuelta de los foreros, que no se sabe a donde llevará. Y que amenaza con nuevas regulaciones.
  2. El extraño boom en EEUU de las salidas a bolsa de lo que se conoce como Spacs (sociedades que recogen dinero para un futuro proyecto, sin más).
  3. La carrera sin fin del precio del bitcoin y las criptomonedas en general, que no parece que vaya a acabar muy bien.
  4. La subida de las cotizaciones de sectores como el ocio o los restaurantes en EEUU, a pesar de que han salido muy tocados por la pandemia.
  5. El aluvión de dinero a la bolsa china, a pesar de su poca transparencia.

En definitiva, son señales de que los inversores han perdido el norte.

Y esto acabará mal.

Yo también lo pienso. La cuestión es de qué magnitud será la caída.

Del pesimismo ¿excesivo? a augurar la llegada de los alegres años 20

La verdad es que a mi desasosiego, que ya he compartido con mis lectores, se me añade ahora mismo un desconcierto que me parece generalizado sobre si la recuperación va a tardar más de los previsto o no, a la vez que algunos empiezan a pregonar que tras la superación de la pandemia, como ha pasado en otras ocasiones en la historia, llegará un período de esplendor, que ya se compara con los alegres años 20 del siglo pasado.

Acabo de leer en la prensa que todo apunta a que los tratamientos de la enfermedad que se están usando no se prevé que funcionen con las nuevas variantes del virus. Noticia negativa. Pero esta mañana leía un informe de Arcano Economic Research, al que me he suscrito un mes para probarlo, que el pesimismo generalizado es excesivo, porque llegarán las vacunas para todos (en España y en general en los países desarrollados) y el PIB crecerá el 8,5% este año.

Arcano defiende que en el 2º trimestre de 2021 (2T21), con el avance de la vacunación se reducirá la alarma social, en paralelo a la caída en las cifras de fallecidos y hospitalizados. De hecho Arcano apuesta por que España alcanzará la inmunidad de grupo entre junio y julio de este año. De ser así, cree que se podrá recuperar el turismo en el segundo semestre.

Nos animan, en suma, a aprovechar hasta el 2T21 para invertir, y no esperar al segundo semestre en el que la recuperación ya será muy visible.

Ellos, además, apuestan por que en lo que resta de década podamos hablar de los felices 20.

¡Dios los oiga!

El mercado de M&A en empresas de tecnología está más activo que nunca

O al menos eso leo en el informe que presenta la firma norteamericana Corum, que es la principal firma del mundo de asesoramiento a empresarios medianos que quieren vender su empresa de tecnología (solo aconseja a vendedores).

En el informe apuntan a cuáles son las tendencias disruptivas que están buscando los compradores. Vamos “lo que se lleva ahora” o lo que está de moda. Son 10, según ellos, y las separan en fundamentales y funcionales. Las describo a continuación manteniéndolas en inglés. Espero que todos mis lectores las puedan entender y me ofrezco acláralas a quien no las entienda.

Fundamentales:

  1. AI enablement
  2. Actionable analytics (BI & data Science)
  3. Composite commerce (online- offline convergence)
  4. Remote trust
  5. Low-code everywhere (rapid application development)

Funcionales:

  1. Focused IT services
  2. Healthcare continuum
  3. Smart logistics
  4. Regtech systems
  5. Blue collar software

Si alguno de vosotros se plantea invertir en startups, que procure que estén en una de estas modas o tendencias, porque aunque parezca mentira, la posibilidad de hacer un buen negocio está mediatizada por estas modas.

Aunque yo siempre he valorado (qué le voy a hacer, soy lo que en bolsa se llama un “contrarian”) invertir en lo que no está de moda. Además, siempre he defendido que no hay buenos o malos negocios sino buenos o malos gestores.

Como pollo sin cabeza

Muchos de los ciudadanos americanos que han recibido el subsidio generalizado de su Gobierno para paliar los estragos de la Covid los están invirtiendo como pollo sin cabeza en acciones de Tesla y Bitcoins, aparte de otras empresas cotizadas. Eso explica el nivel irracional de los índices bursátiles norteamericanos y la locura de Tesla y el Bitcoin.

¿Cómo acabará esto?

Mal, sin duda.

20 años después estamos cerca de vivir la explosión de otra burbuja de Internet: las criptomonedas

En el año 2000 vivimos el ascenso meteórico de los precios de las nuevas empresas ligadas a Internet, un fenómeno que se decía que iba a cambiar el mundo, pero que pocos entendían ni mucho menos eran capaces de dimensionar en cuanto a su impacto económico, pero con el que muchos se estaban haciendo ricos. Las cotizaciones de las empresas de Internet (por ejemplo nuestra Terra) subían en vertical. La gente comprada porque querían hacerse ricos. Aunque no sabían porqué. Las valoraciones eran irracionales, pero no importaba. Empresas que perdían dinero o que incluso no tenían ingresos, se valoraban de mil maneras diferentes, cada cual más rara, para justificar un precio inexplicable. Internet era la gallina de los huevos de oro, y había que ser el primero en aprovecharse de esa gallina.

De pronto, la burbuja explotó y las bolsas cayeron estrepitosamente, generando una crisis mundial. Las valoraciones se desplomaron y muchas prometedoras empresas cerraron o fueron vendidas a precio de ganga.

Sin embargo, pasados los años, Internet y las empresas que supieron aplicarlo se convirtieron en las mayores empresas del planeta. El lector sabe que estoy hablando de Facebook, Amazon, Google, y tantas otras. Algunas incluso nacieron después del crack del 2000. Quienes invirtieron en ellas obtuvieron rentabilidades increíbles. Todas obtienen beneficios millonarios y han cambiado el modo de vivir, trabajar, educarse, informarse, comunicarse y entretenerse de todos los habitantes del mundo. Han cambiado el mundo.

Sin duda aquellas locura del 2000 estaba justificada. Ahora lo sabemos. Pero no lo estaba entonces. No era el momento y no se daban todavía las bases para el gran salto, que había que acabar de construirlas.

Creo que en estos momentos vivimos un escenario similar con las criptomonedas, de entre las que destacaré, por ser la más emblemática, el Bitcoin. De hecho usaré el término bitcoin para referirme en general a las criptomonedas.

Yo soy muy escéptico sobre el valor de las criptomonedas, como he escrito en este blog muchas veces. Pero acabo de leer un interesante artículo que me pasa un amigo y lector, que me ha ayudado a avanzar en mi juicio sobre el tema. Voy a explicar a continuación mis reflexiones sobre al asunto. Y ante todo empiezo por decir que estaré encantado de que añadais vuestros comentarios o rectificaciones respecto a lo que voy a decir, siempre que sirva para que todos nos iluminemos un poco más sobre un tema tan complejo.

Empiezo.

El bitcoin nace como una tecnología que busca que una aplicación pueda ejecutarse descentralizada, sin que sea necesario un tercero para controlar y certificar sus resultados. esa tecnología se llama blockchain.

El resultado es que la aplicación en cuestión sea resistente a la censura, al control:

  • ¡Al bitcoin no lo controla nadie!
  • ¡Es la divisa del pueblo…!
  • ¡Es la libertad, el capitalismo libre!
  • ¡Permite hacer pagos sin que nadie los controle!

Es una idea libertaria que entusiasma a sus pioneros. Primero a los propios frikis informáticos que lo inventan, pero enseguida a los frikis libertarios de distinto signo (que siempre han estado ahí y ahora han salido orgullosos a las calles de todo el mundo, como ayer mismo se vió en el Congreso de los Estados Unidos). El bitcoin lo han abrazado como el Mesías en su lucha contra el establishment.

Pero, si se hubiera quedado ahí, la burbuja se habría desinflado pronto. El problema es que ese mundo libertario tiene un lado oscuro, la Deep Internet, en la que no solo habitan ellos, sino fuerzas más poderosas del mundo de la mafia y la delincuencia, que tienen un gran problema: necesitan blanquear millones de divisas clásicas, y las policías del mundo les siguen la pista y acorralan a las entidades bancarias por las que los encauzan. La solución: comprar bitcoins, porque una vez convertido en bitcoins la policía y el fisco pierde el rastro.

La llegada de ese enorme flujo de dinero supuso un impulso en la cotización de la criptomoneda, lo que hizo que se fijaran en ella muchos especuladores que la vieron como una vía rápida para hacerse rico, más que como un producto o servicio.

Esa espiral de precio se ha disparado con la entrada en el mercado del bitcoin de nuevas plataformas y nuevas empresas, sobre todo startups que se mueven en el mundo de las aplicaciones financieras (el fintech) y a las que les resulta más fácil desarrollar sus servicios sobre las plataformas de criptomonedas (Ethereum, por ejemplo, o el propio bitcoin) que hacerlo en los sistemas financieros o bancarios tradicionales. Y sus clientes potenciales (los frikis que antes citaba, así como los especuladores que ya están o conocen las criptomonedas), acuden gozosos a ellas, incluso como inversores antes que como clientes. Todo ello alimenta el monstruo.

Algunas de ellas incluso han formalizado rondas de inversión en bitcoins, a las que han entrado a saco todos ellos. Y, como novedad, han empezado a invertir algunos fondos de inversión que empiezan a tratar de posicionarse ante el potencial de la tecnología blockchain a largo plazo. Eso está elevando aún más los precios, llevándolos, en mi opinión, a un nivel de ruptura.

En definitiva, el precio del bitcoin se sustenta en una demanda irracional, de compradores que o son frikis o son especuladores que tratan de forrarse con un activo que no tienen ni idea de cómo se sustenta ni por qué vale lo que cuesta, y a corto plazo creo que se hundirá. No sé si tardará unas semanas o unos meses en hacerlo, pero yo creo que no tardará mucho. Me mojo.

Pero, ¿no hay valor en absoluto en el bitcoin? Sí que lo hay, y muy grande: en su tecnología, a mejor dicho, en su filosofía: la de una informática sin censura, no sometida a un poder central, que puede cambiar Internet en poco tiempo, hacia un Internet, en el mundo de las transacciones financieras, al menos, más descentralizado y más sano. Y probablemente en un amplio abanico de otras aplicaciones que aún estar por desarrollar.

En el mundo de las divisas, la tecnología criptomonedas/blockchain, si se me permita llamarla así, puede ser la base de la primera criptodivisa divisa de ámbito mundial, respaldada por las grandes potencias y los organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, FMI…), incluidos los mayores bancos centrales (FED, BCE, BoJ, BoE, BPoCh…).

Las posibilidades de esa tecnología están empezando a vislumbrarse y eso es lo que hace que grandes fondos de inversión estén empezando a posicionarse en los principales players, y explique que las plataformas que lo hacen posible (Ethereum, etc.) estén cotizando a precios astronómicos.

En resumen: las criptomonedas no son una buena inversión, que probablemente vaya a la baja y mucho y pronto; pero sí que los son las plataformas que han desarrollado la tecnología blockchain, y que harán posible los avances en un futuro bastante cercano en el lanzamiento de la o las criptomonedas «oficiales» y en el desarrollo de otras aplicaciones descentralizadas que permitan evitar el hackeo y la censura de su contenido.

Muy parecido a lo que pasó en el año 2000 con la burbuja de Internet.

 

Las startups españolas han resistido bien al nefasto 2020

Es la conclusión que saco al leer un artículo en El Referente (elreferente.es) titulado Las 25 rondas de financiación más importantes en el 2020.

Algunas de las empresas las conocía, otras no. Todas han recibido más de 10 millones de euros en la ronda.

Os las listo, sin más comentarios, por orden de importancia de la ronda. Vereis que aunque el titular del artículo habla de 25, luego solo muestra 24…

Quien quiera saber algo, seguro que las encuentra en Internet:

  1. Glovo
  2. Flywire
  3. Devo
  4. Paack
  5. Onna
  6. Scalefast
  7. Jeff
  8. Goi
  9. Ontruck
  10. Voovio
  11. Factorial
  12. Koa
  13. Medlumics
  14. Calvin
  15. Npaw
  16. Movo
  17. Clarity AI
  18. Savana
  19. Wallbox
  20. enertika
  21. Bnext
  22. Bipi
  23. Lana
  24. Fintonic

Por cierto, son multitud los fondos que han participado en las rondas, y la mayoría de ellos son extranjeros.

El inversor prudente debe mantenerse alejado de Intel

Leo diversos informes muy negativos sobre las perspectivas de negocio de Intel, hasta ahora una empresa modelo. Parece que está perdiendo a marchas forzadas cuota de mercado, no ha acertado en sus inversiones relativas a las nuevas tecnologías e incluso sus mayores clientes (Apple, MIcrosoft…) se están desarrollando sus propios chips, por lo que en el futuro dejarán de comprarle.

Si estás pensando en invertir en Intel, te aconsejo que te informes bien.

Criptomonedas: ¿hasta cuando?

Cuando alguien me pregunta si debería invertir en criptomonedas mi consejo es siempre el mismo: NO. Y si lo ha hecho y gana dinero, que venda en cuanto pueda.

Yo creo que en algún momento explotará la burbuja de las criptomonedas, aunque estoy seguro que habrá quien las defienda a muerte.

La pregunta que yo me hago es: ¿quien será el primero en darse cuenta de que las criptomonedas (todas, porque hay cientos) no valen nada porque no están respaldadas por nadie? No hay un último garante, como si lo tienen el euro (BCE y la Eurozona/Unión Europea), el dólar (FED y Estados Unidos), el yen (BoJ y Japón) o incluso el yuan (BPoC y China).

Una moneda es el resultado de una convención: alguien poderoso responde de que mis 100 euros serán siempre 100 euros, y mientras ese alguien sea poderoso, nadie dudará de que valen 100€. Así ha sido desde la Antigüedad y el Imperio Romano.

Loa criptomonedas son una estafa piramidal, y algún día los afectados por esa estafa se darán cuenta.

¿Hacia donde va el negocio bancario?

Hace poco un lector de este blog me preguntaba por mi opinión sobre los bancos Santander y BBVA, de los que era accionista y con los que perdía dinero. Traté de responderle lo mejor que pude, sin mucha esperanza a corto plazo pero alguna a largo plazo. En este post quiero extenderme un poco con unas reflexiones sobre el negocio bancario y el futuro bursátil de los bancos.

Creo que los bancos solo despegarán cuando se den cuenta de que no son un negocio financiero sino un negocio de SERVICIOS. Y de que su mayor capital es su amplísima base de clientes, de los que saben mucho y con los que tienen un contacto más o menos frecuente, tanto digital como presencial, gracias a su todavía amplia red de oficinas. Cuando se den cuenta de ello, y lo pongan en práctica, empezarán a recuperar el prestigio y la rentabilidad que han perdido.

Seguramente lo que pasará es que algunas entidades lo harán y otras no. Solo las que lo hagan sobrevivirán. Las que no lo hagan serán irremisiblemente absorbidas por las anteriores. Y las ganadoras pueden ser grandes entidades o pequeñas entidades. Estoy pensando, por ejemplo, en la reciente fusión frustrada de BBVA y Sabadell en España, y la posibilidad de que Sabadell sea capaz de sobrevivir independiente. Aunque hemos de ser claros, los candidatos a liderar las fusiones son, a priori, los bancos grandes.

Fusiones que difícilmente serán entre bancos de diversos países europeos mientras ni la Unión Europea ni al menos la Eurozona no avancen en la integración fiscal y bancaria. Aunque cualquier paso, por pequeño que sea, en esa dirección supondrá un alza en las cotizaciones bancarias europeas en general y las españolas en particular.

No obstante, como han demostrado los bancos españoles, se puede avanzar en tamaño comprando entidades de otros países, aunque hay que hacerlo bien, y asegurarse de que la compra aporta valor porque produce sinergias y no requiere de inversiones enormes que lastran el balance de la matriz, como le ha pasado a Sabadell con el banco TSB británico. Hay experiencia positivas y negativas en ese sentido, de las que los banqueros han de sacar enseñanzas, como por ejemplo (en positivo) la entrada de Santander en Brasil, o en negativo, la entrada del mismo banco en Estados Unidos.

Los bancos están haciendo un gran esfuerzo de racionalización de redes de sucursales y de rejuvenecimiento del personal, pero eso no basta, han de saber a donde se dirigen, y muchos no lo saben; creen que el negocio es el mismo de siempre (o parecido) y no lo es. El cambio en el perfil del personal es el más evidente. Han de ser profesionales de los servicios, no de la banca, por decirlo de un modo fácil.

En resumidas cuentas, la pregunta que los accionistas de Santander y BBVA deben hacerse es: ¿saben a donde van? ¿Tiene claro que el negocio es de servicio y de servicio integral a sus clientes: resolverle sus necesidades en el mundo financiero (cobros, pagos, inversiones, préstamos…), y ayudarles  a gestionar globalmente sus patrimonios (inmuebles, seguros, servicios personales y de mantenimiento y administración de sus inmuebles, etc.)?

Yo no tengo claro que lo tengan claro.