Reflexiones

¿Y si la Covid19 acabara con la vida humana en la Tierra?

¿Y si las vacunas fueran insuficientes y los contagios siguieran creciendo y las muertes fueran acabando poco a poco (o quizás más rápidamente de lo que pensamos) con la población mundial?

¿Es un escenario posible?

No veo a nadie que lo plantee. ¿O es que nadie se atreve a contemplarlo?

A mí me produce un gran desasosiego que me hace despertarme a medianoche.

¿Estamos apenas en la etapa inicial de esta gran guerra perdida contra este maldito coronavirus?

Tras su aparición a principios de 2020 y la llegada esperanzadora de las primeras vacunas a finales de 2020, el virus está contraatacando con mutaciones más contagiosas y más letales. ¿Es posible que siga evolucionando así hasta el infinito? ¿y que no seamos capaces de vencerlo? ¿que aunque avancen las vacunas sigan produciéndose más y más contagios y más y más muertes?

¿Es posible que los más de 2 millones de fallecidos a fecha de hoy sean solo el comienzo de una espiral fatal que nos borre a todos de la faz de la Tierra?

Aún vivimos con la esperanza de que la Covid19 sea una como una gripe temporal más, que podremos superar. Pero, ¿es así porque estamos seguros de ello o es porque no nos queremos ni plantear que no fuera posible superarla?

Yo creo que es un escenario que no podemos descartar, y de ahí mi desasosiego.

Me pregunto si la sociedad mundial se debería plantear explícitamente ese escenario. Aunque no sé si serviría para algo. ¿Haría que todo el mundo se tomara más en serio el virus y quizás ello abriera un resquicio de esperanza para que pudiéramos superarlo? ¿O provocaría tal caos económico, político y social que incluso precipitaría el final de la humanidad en la Tierra?

En fin, espero que entendais mi desasosiego y os pido perdón si al leer este post os contagio ese temor a vosotros.

Dejadme que acabe con una última pregunta: ¿tiene sentido que sigamos tal cual como si hubiera un futuro, o deberíamos irnos preparando para el final de todo en menos de 1, 2 o 3 años como máximo?

Apuntarse a la economía circular por conciencia medioambiental y porque es rentable

Leo en Expansión una frase de un directivo de Danone: «el mejor envase es el que no existe», en un artículo en el que hablan de la estrategia de las principales marcas españolas que se apuntan a la economía circular.

Recomiendo a mis lectores el libro La Estrategia del Oceáno Esquilmado de Nadya Zhexembajeva, que tuve el placer de traducir, en el que la autora ya propugnaba que las empresas adoptaran una estrategia ligada a la economía circular, y que no lo hicieran solo por razones éticas sino que demostraba como se podía ganar incluso más dinero si se aprovechaban los recursos de forma circular y no se dilapidaban como hasta ahora. Además, insistía, creo que acertadamente, en que los consumidores van a estar cada vez más atentos a qué marcas adoptan esa estrategia y cuáles no.

Si tienes interés en el libro he puesto un link con la web de la editorial, donde lo puedes comprar en papel o en ebook.

El mercado de M&A en empresas de tecnología está más activo que nunca

O al menos eso leo en el informe que presenta la firma norteamericana Corum, que es la principal firma del mundo de asesoramiento a empresarios medianos que quieren vender su empresa de tecnología (solo aconseja a vendedores).

En el informe apuntan a cuáles son las tendencias disruptivas que están buscando los compradores. Vamos “lo que se lleva ahora” o lo que está de moda. Son 10, según ellos, y las separan en fundamentales y funcionales. Las describo a continuación manteniéndolas en inglés. Espero que todos mis lectores las puedan entender y me ofrezco acláralas a quien no las entienda.

Fundamentales:

  1. AI enablement
  2. Actionable analytics (BI & data Science)
  3. Composite commerce (online- offline convergence)
  4. Remote trust
  5. Low-code everywhere (rapid application development)

Funcionales:

  1. Focused IT services
  2. Healthcare continuum
  3. Smart logistics
  4. Regtech systems
  5. Blue collar software

Si alguno de vosotros se plantea invertir en startups, que procure que estén en una de estas modas o tendencias, porque aunque parezca mentira, la posibilidad de hacer un buen negocio está mediatizada por estas modas.

Aunque yo siempre he valorado (qué le voy a hacer, soy lo que en bolsa se llama un “contrarian”) invertir en lo que no está de moda. Además, siempre he defendido que no hay buenos o malos negocios sino buenos o malos gestores.

Como pollo sin cabeza

Muchos de los ciudadanos americanos que han recibido el subsidio generalizado de su Gobierno para paliar los estragos de la Covid los están invirtiendo como pollo sin cabeza en acciones de Tesla y Bitcoins, aparte de otras empresas cotizadas. Eso explica el nivel irracional de los índices bursátiles norteamericanos y la locura de Tesla y el Bitcoin.

¿Cómo acabará esto?

Mal, sin duda.

20 años después estamos cerca de vivir la explosión de otra burbuja de Internet: las criptomonedas

En el año 2000 vivimos el ascenso meteórico de los precios de las nuevas empresas ligadas a Internet, un fenómeno que se decía que iba a cambiar el mundo, pero que pocos entendían ni mucho menos eran capaces de dimensionar en cuanto a su impacto económico, pero con el que muchos se estaban haciendo ricos. Las cotizaciones de las empresas de Internet (por ejemplo nuestra Terra) subían en vertical. La gente comprada porque querían hacerse ricos. Aunque no sabían porqué. Las valoraciones eran irracionales, pero no importaba. Empresas que perdían dinero o que incluso no tenían ingresos, se valoraban de mil maneras diferentes, cada cual más rara, para justificar un precio inexplicable. Internet era la gallina de los huevos de oro, y había que ser el primero en aprovecharse de esa gallina.

De pronto, la burbuja explotó y las bolsas cayeron estrepitosamente, generando una crisis mundial. Las valoraciones se desplomaron y muchas prometedoras empresas cerraron o fueron vendidas a precio de ganga.

Sin embargo, pasados los años, Internet y las empresas que supieron aplicarlo se convirtieron en las mayores empresas del planeta. El lector sabe que estoy hablando de Facebook, Amazon, Google, y tantas otras. Algunas incluso nacieron después del crack del 2000. Quienes invirtieron en ellas obtuvieron rentabilidades increíbles. Todas obtienen beneficios millonarios y han cambiado el modo de vivir, trabajar, educarse, informarse, comunicarse y entretenerse de todos los habitantes del mundo. Han cambiado el mundo.

Sin duda aquellas locura del 2000 estaba justificada. Ahora lo sabemos. Pero no lo estaba entonces. No era el momento y no se daban todavía las bases para el gran salto, que había que acabar de construirlas.

Creo que en estos momentos vivimos un escenario similar con las criptomonedas, de entre las que destacaré, por ser la más emblemática, el Bitcoin. De hecho usaré el término bitcoin para referirme en general a las criptomonedas.

Yo soy muy escéptico sobre el valor de las criptomonedas, como he escrito en este blog muchas veces. Pero acabo de leer un interesante artículo que me pasa un amigo y lector, que me ha ayudado a avanzar en mi juicio sobre el tema. Voy a explicar a continuación mis reflexiones sobre al asunto. Y ante todo empiezo por decir que estaré encantado de que añadais vuestros comentarios o rectificaciones respecto a lo que voy a decir, siempre que sirva para que todos nos iluminemos un poco más sobre un tema tan complejo.

Empiezo.

El bitcoin nace como una tecnología que busca que una aplicación pueda ejecutarse descentralizada, sin que sea necesario un tercero para controlar y certificar sus resultados. esa tecnología se llama blockchain.

El resultado es que la aplicación en cuestión sea resistente a la censura, al control:

  • ¡Al bitcoin no lo controla nadie!
  • ¡Es la divisa del pueblo…!
  • ¡Es la libertad, el capitalismo libre!
  • ¡Permite hacer pagos sin que nadie los controle!

Es una idea libertaria que entusiasma a sus pioneros. Primero a los propios frikis informáticos que lo inventan, pero enseguida a los frikis libertarios de distinto signo (que siempre han estado ahí y ahora han salido orgullosos a las calles de todo el mundo, como ayer mismo se vió en el Congreso de los Estados Unidos). El bitcoin lo han abrazado como el Mesías en su lucha contra el establishment.

Pero, si se hubiera quedado ahí, la burbuja se habría desinflado pronto. El problema es que ese mundo libertario tiene un lado oscuro, la Deep Internet, en la que no solo habitan ellos, sino fuerzas más poderosas del mundo de la mafia y la delincuencia, que tienen un gran problema: necesitan blanquear millones de divisas clásicas, y las policías del mundo les siguen la pista y acorralan a las entidades bancarias por las que los encauzan. La solución: comprar bitcoins, porque una vez convertido en bitcoins la policía y el fisco pierde el rastro.

La llegada de ese enorme flujo de dinero supuso un impulso en la cotización de la criptomoneda, lo que hizo que se fijaran en ella muchos especuladores que la vieron como una vía rápida para hacerse rico, más que como un producto o servicio.

Esa espiral de precio se ha disparado con la entrada en el mercado del bitcoin de nuevas plataformas y nuevas empresas, sobre todo startups que se mueven en el mundo de las aplicaciones financieras (el fintech) y a las que les resulta más fácil desarrollar sus servicios sobre las plataformas de criptomonedas (Ethereum, por ejemplo, o el propio bitcoin) que hacerlo en los sistemas financieros o bancarios tradicionales. Y sus clientes potenciales (los frikis que antes citaba, así como los especuladores que ya están o conocen las criptomonedas), acuden gozosos a ellas, incluso como inversores antes que como clientes. Todo ello alimenta el monstruo.

Algunas de ellas incluso han formalizado rondas de inversión en bitcoins, a las que han entrado a saco todos ellos. Y, como novedad, han empezado a invertir algunos fondos de inversión que empiezan a tratar de posicionarse ante el potencial de la tecnología blockchain a largo plazo. Eso está elevando aún más los precios, llevándolos, en mi opinión, a un nivel de ruptura.

En definitiva, el precio del bitcoin se sustenta en una demanda irracional, de compradores que o son frikis o son especuladores que tratan de forrarse con un activo que no tienen ni idea de cómo se sustenta ni por qué vale lo que cuesta, y a corto plazo creo que se hundirá. No sé si tardará unas semanas o unos meses en hacerlo, pero yo creo que no tardará mucho. Me mojo.

Pero, ¿no hay valor en absoluto en el bitcoin? Sí que lo hay, y muy grande: en su tecnología, a mejor dicho, en su filosofía: la de una informática sin censura, no sometida a un poder central, que puede cambiar Internet en poco tiempo, hacia un Internet, en el mundo de las transacciones financieras, al menos, más descentralizado y más sano. Y probablemente en un amplio abanico de otras aplicaciones que aún estar por desarrollar.

En el mundo de las divisas, la tecnología criptomonedas/blockchain, si se me permita llamarla así, puede ser la base de la primera criptodivisa divisa de ámbito mundial, respaldada por las grandes potencias y los organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, FMI…), incluidos los mayores bancos centrales (FED, BCE, BoJ, BoE, BPoCh…).

Las posibilidades de esa tecnología están empezando a vislumbrarse y eso es lo que hace que grandes fondos de inversión estén empezando a posicionarse en los principales players, y explique que las plataformas que lo hacen posible (Ethereum, etc.) estén cotizando a precios astronómicos.

En resumen: las criptomonedas no son una buena inversión, que probablemente vaya a la baja y mucho y pronto; pero sí que los son las plataformas que han desarrollado la tecnología blockchain, y que harán posible los avances en un futuro bastante cercano en el lanzamiento de la o las criptomonedas «oficiales» y en el desarrollo de otras aplicaciones descentralizadas que permitan evitar el hackeo y la censura de su contenido.

Muy parecido a lo que pasó en el año 2000 con la burbuja de Internet.

 

Por favor, mandadme vuestros comentarios por el propio blog, no por carta o email

Algunos de mis lectores me escriben correos electrónicos o cartas y les estoy muy agradecido, porque siempre son comentarios inteligentes y amables, pero les agradecería que lo hicieran a través del propio blog, porque eso me facilita su recepción y seguimiento y me permite contestarles más rápida y fácilmente.

Os pido ese favor.

¿Es racional el Gasto Público?

La pregunta que nos hacemos los ciudadanos es si el gasto público es racional y adecuado. Y la respuesta de la mayoría es que NO.

Aunque la eficiencia de la administración ha mejorado enormemente en España en los últimos 30 años, aún existe una percepción general de que es francamente mejorable.

Yo voy a exponer mis propias reflexiones, que la lectura de los PGE me han sacado a la luz.

La primera pregunta que me hago es si sigue siendo necesario que la Administración Pública esté sujeta a la enorme serie de formalismos a la que está sujeta, estando como estamos en el siglo XXI. Me parece que así será muy difícil mejorar la eficiencia y la productividad que pienso que siguen siendo (insisto, aún habiendo mejorado mucho) muy mejorables.

Por ejemplo, creo que es muy difícil poder premiar al empleado público que da un mejor servicio o que ahorra gastos superfluos, y castigar de alguna manera a quien no rinda, incluso con el despido (un proceso cuasi imposible en el mundo público y que no tiene ningún sentido). Los empleados públicos han de ser gestionados de un modo más parecido a los privados. Han de ser pagados con salarios de mercado y premiados cuando hagan un gran trabajo o despedidos cuando no cumplan con los mínimos de productividad exigibles. Los ciudadanos, que somos los accionistas, por decirlo así, de la Gran Empresa Pública que es el Estado, debemos exigir que se use adecuadamente nuestro dinero. Si no se avanza en ese sentido, seguiremos pensando que el dinero que pagamos con nuestros impuestos no está todo lo bien gastado que debería estar. E incluso algunos encontrarán justificación moral para no pagar impuestos, como yo mismo he oido autojustificarse a muchos.

¿Para cuando un verdadero Presupuesto Base Cero en todas las Administraciones Públicas? ¿Y una gestión por objetivos? ¡Son técnicas que hace años que se usan en la empresa privada!

¿No hay nadie que piense que si gestionásemos mejor podríamos hacer mucho más con los más de 450.000 millones de euros de gastos público? ¿O lo mismo pero gastando menos? Yo sí que lo pienso.

Los PGE ya dan algunas pistas de ese esquema estructural de ineficiencia del que hablo. Voy a poner algunos ejemplos tomados tal como surgían en mi proceso de lectura:

  • Las tasas de reposición que prevé para los empleados públicos, en todos sus ámbitos, son, como mínimo, del 100%; es decir, ya da por supuesto que no habrá un recorte de empleos por aumento de la productividad en ningún departamento. En estos tiempos, ¿hay alguna empresa en que pase eso?
  • El sueldo anual del Presidente del Gobierno es de 84.845€, muy por debajo del de cualquier CEO de cualquier empresa, incluso muchas pymes. ¿Tiene eso sentido? Además, el sueldo de otros altos funcionarios (de carrera) está muy por encima del suyo. Por ejemplo, los presidentes del Tribunal Supremo, el Consejo general del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional, se sitúan entre los 140.000 y 160.000€ de sueldo base. ¿Qué pasaría si usted fuera el CEO de una empresa y cobrara menos que los miembros de su consejo de administración? Pues así estamos. Quizás eso explica muchas cosas de nuestra política.
  • Los sueldos de los funcionarios tienen multitud de niveles y escalas, algo que hace complejísima cualquier gestión de los Recursos Humanos en esa «empresa» y que estoy seguro de que requiere de muchos recursos para llevar un mínimo control, y que focaliza la atención de los empleados públicos en sus problemas endogámicos con prioridad a las necesidades de sus clientes que son los ciudadanos. A veces los ciudadanos nos preguntamos si a los funcionarios les interesa que el sistema sea complejo para poder seguir viviendo en su propio mundo. Todo eso aleja a los funcionarios de la ciudadanía, que en cierto modo se siente rehén de un sistema que maneja el dinero público como si fuera suyo, confundiendo los derechos laborales con privilegios de casta.

Pido disculpas si este post me ha salido excesivamente politizado, pero vuelvo a insistir en que me guía el objetivo, quizás utópico, de hacer de nuestras AAPP más transparentes y eficientes, una Administración de la que todos lo  ciudadanos estemos orgullosos.

Y acabo explicándole a mis lectores que esta preocupación me viene de lejos, pues mi tesis de licenciatura en la Escuela Superior de Administración de Empresas (ESADE), allá en el año 1978 (si no me equivoco) se tituló «Aplicación de la técnicas de management a la gestión de municipios». Como ven, he sido siempre un soñador, pero somos los soñadores los que tiramos las primeras piedras que derriban los muros más gruesos.

 

Para profundizar más en los PGE

Un lector de este modesto blog y además amigo, Ferrán Pi, persona muy sabia, me hace saber que existe una web que permite entrar en más detalle sobre los PGE: www.dondevanmisimpuestos.es

En ella he encontrado, por ejemplo, cuál es el desglose de la enorme partida de «Servicios de carácter general» que asciende a 39,9 MM€. Y el concepto principal son 30,5 MM€ que se transfieren a Comunidades Autónomas (29,5) y Entidades Locales (1,0).

Y también he encontrado que 3,9 MM€ son una partida para posibles desviaciones, que se llama eufemísticamente «Fondo de contingencia de la ejecución presupuestaria». O que las aportaciones a las Mutualidades de Empleados Públicos ascienden a 2.100 millones de euros.

Sin duda es una web interesante que aconsejo a mis lectores visitar si tienen interés en profundizar en los números del Presupuesto.

Gracias Ferrán.

PGE (y 7): bloque 6

Por último, el bloque 6, que he llamado Estructura del Estado, y que asciende a 22,7 MM€, ¡mucho menos de lo que debemos gastar en Deuda Pública!, se desglosa así:

  1. Seguridad e instituciones penitenciarias: 9,7 MM€
  2. Defensa: 9,1
  3. Justicia: 2,0
  4. Política exterior: 1,9

No me atrevo a opinar sobre estas cifras, aunque constato que tenemos un gran problema por resolver en el ámbito de la administración judicial, que dista de ser lo eficiente que debería, con una modernización digital pendiente, entre otras cosas. No sé si este presupuesto incluye partidas en esa dirección, aunque confío en que así sea.

También tenemos el presupuesto de Defensa, muy debatido por los ciudadanos más a la izquierda, que no puedo juzgar. Solo me hago una pregunta por si alguno de mis lectores quiere responderla: ¿no sería mejor gastar más y mejor en Política Exterior y entonces podríamos gastar menos en Defensa y en Seguridad e Instituciones Penitenciarias?

Y una más: ¿podría reducirse el presupuesto de Seguridad e Instituciones Penitenciarias si se aumentase el de Educación, Servicios Sociales y Migración?

Ahí lo dejo.

PGE (6): bloque 5

El bloque 5 es el servicio de la Deuda Pública estatal, que asciende a 31.700 millones de euros y es la 4ª rúbrica individual en importancia de los PGE después de:

  1. Pensiones: 163,5
  2. Transferencias a otras AAPP: 70,3
  3. Servicios de carácter general: 39,9
  4. DEUDA PÚBLICA (!): 31,7
  5. Desempleo: 25,0

Es decir, gastamos más en servir a la Deuda que en el Desempleo.

La cifra es escandalosa, pero es fruto de nuestro déficit público continuado y crónico. Y hemos de agradecer al Banco Central Europeo que mantenga los tipos de interés tan bajos que pagamos interese muy bajos e incluso a veces negativos (cobramos) a los que nos prestan dinero comprándonos nuestra Deuda.