14 de octubre de 2006

La industria editorial necesita que la reinventen

Hace unos días leía un artículo sobre los resultados del mayor grupo editorial español, y en el mismo se indicaba que la dirección del mismo aseguraba que su actividad editorial estaba alcanzando “su período de madurez”, frente a otros negocios, como el audiovisual, que experimentaba un auge.
No estoy de acuerdo con dicha afirmación.
No voy a ser yo quien niegue que el negocio audiovisual ha experimentado un tremendo crecimiento en los últimos años, aunque ahora no exento de amenazas, pero creo que el negocio editorial tienen mucho que decir en el futuro más próximo, si los empresarios son capaces de relanzarlo y, de alguna manera, de reinventarlo.
Reinventarlo en los contenidos, en los formatos, y en los canales. Buscando nuevos autores, nuevas fuentes de contenido, como por ejemplo las empresas. Buscando nuevos formatos, que complementen al papel, como la combinación de papel con el video y con Internet, e incluso replanteando el formato de los libros. Y los nuevos canales de venta, como la gran distribución (hipermercados, supermercados…) o la venta de impulso. O combinando la reseña en diarios, en papel o digitales, con la compra inmediata del libro.
No es fácil reinventar el negocio del libro, pero habrá que poner imaginación para hacerlo.
Eso sí, limitándose a editar más de lo mismo, y a lanzarle al público grandes tomos a 30 euros, de temas que le interesan más al editor culto que al consumidor de la calle, seguro que estamos ante una industria madura. De hecho, creo que estaríamos ante una industria “pasada” más que madura.

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