18 de Mayo de 2009

Escasea la esperanza

En estos momentos escasea una de las tres virtudes capitales que nos enseñaron a los que estudiamos el catecismo en la escuela: la esperanza. Las otras dos son la fe y la caridad, que también escasean.

Hemos de volver a recuperar esas virtudes, simples y claras, potentes como un obús, que hemos abandonado en estos momentos duros y difíciles en tantos y tantos países. Parece un sermón, pero es como lo siento, sentimentalismos y religiones al margen. Sólo teniendo fe y recomponiendo la esperanza, podremos salir de esta convulsión de cambio y de crisis del modelo anterior en la que estamos.

Nos corresponde a los empresarios poner nuestro grano de arena para que crezca la montaña de la esperanza, ahora tan pequeña.

  1. AngelMiguel dice:

    Fe :”Dicese de la forma de satisfacción de la insatisfacción”.

    Creer es un estado especial de la mente por medio del cual depositamos nuestra capacidad racional en una persona, objeto o idea sobre el que materializamos nuestra incapacidad (…de solución a uno o varios problemas)
    El estado de creencia o fé ( que es el caso que nos ocupa) libera al individuo de la ardua tarea de hayar una solución a una encrucijada, bien sea porque éste esta incapacitado para hallarla ( de manera propia o inducida ), o bien porque aún poseyendo esa capacidad, cualesquiera de sus soluciones le llevan a una alternativa mentalmente no aceptable.

    Y es esa no aceptabilidad, insisto propia o inducida, la que dispara el mecanismo de creencia, provocando en el individuo una regresión infantil, invalidandole como adulto.
    En ese instante el individuo es capaz de aceptar cualquier persona, objeto o idea que posea “autoridad”, cierta o nó, lo decisivo es que el sujeto es capaz de asumir cualesquiera de las posibles soluciones por transferencia. ( Distingo entre el primer acto de transferencia y los siguientes, ya que existen diferencias cuantitativas en la calidad de los mismos )
    En ese acto de transferencia, el sujeto que acepta se transforma en irresponsable de sus propios actos, habiendo delegado total y voluntariamente el destino de la forma de resolución y la finalización.
    Ya la inevitabilidad de la alternativa, cualesquiera de ellas, no recae sobre sí, ya que el se ve abocado de manera circunstancial al “hacer”, simple herramienta.
    He aqui como encuentra consuelo para la angustia del temor.
    Si el acto que se finaliza alcanza cotas de cierto bienestar, logrando superar la fase de desconcierto personal, la creencia queda consolidada ( a > bienestar > consolidación ) y el sujeto torna a un nuevo estado, donde la autoridad personal es reforzada, aun y cuando esa autoridad queda mediatizada para siempre por la creencia.
    En ese entorno se retroalimentan ambos, el sujeto y la creencia, existiendo un intercambio de papeles constante.
    El sujeto ante situaciones parecidas al origen de su creencia se sumerje en la “creencia” para dar nueva respuesta por transferencia en la creencia de que ha sido la “Creencia” el sujeto de autoridad, la creencia y el sujeto se han fusionado siendo uno, han transmutado.
    El acto de creer se percibe y siente como una experiencia privativa y unica, aún y cuando la creencia pueda ser colectiva.

    Espero que te sirva para tu reflexión.

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