Jamón: el oro de Extremadura
Estoy en Extremadura por trabajo y placer. El jueves impartí un seminario de valoración de empresas y creación de valor en ITAE, la escuela de negocios privada más prestigiosa e innovadora de la región..
Hablando con los asistentes de las posibilidades de crecimiento de Extremadura, les decía que, en mi opinión, la apuesta central debería ser por el jamón, una industria que dominan y que es consustancial a su cultura.
El jamón tiene un recorrido comercial enorme. Su introducción masiva en mercados como el estadounidense pueden suponer una agenda de actuación social, política y empresarial que involucrase a toda la región, con el reto de convertirlo en un producto estrella en la dieta de los norteamericanos, por ejemplo.
Crear un cluster de empresas del jamón, crear un instituto de la cultura del jamón, con presencia en los principales mercados (Nueva York, Tokio, Londres…), crear un Parque Temático del Jamón que se pudiese visitar en Badajoz, de forma que el producto se rodease de la necesaria cuota de emociones que le dan las leyendas.
No es lógico que un producto que encandila a cualquiera que lo prueba, sea americano o japonés, no sea aprovechado por nuestro país para exportarlo al mundo. Desbancar al jamón de Parma de la memoria de los americanos y sustituirlo por el nuestro es posible y puede ser el tipo de retos que nos saque de la crisis y nos aporte el nuevo modelo de crecimiento que sustituya al de la construcción, que no volverá a empujarnos como la hecho hasta ahora en muchos años.
Para los gestores de empresa es un reto apasionante, porque supone muchas cosas por hacer: diseñar marcas, homogeneizar productos, establecer lobbies en los principales países, crear redes de comercialización, etc. etc., pero de eso se trata: de tener un objetivo ambicioso.





5 de Mayo de 2010 a las 15:58
Yo preferiría que no hicieran lo que propones. En mi único viaje a Extremadura hace ya más de 5 años (convención de empresa) nos explicaron por qué el jamón D.O. Extremadura es el mejor el mundo. Resumiendo mucho: es el mejor porque sigue un proceso tan preciso y estricto que es imposible que: (1) no sea bueno-buenísmo y (2) haya más jamones de los que actualmente se producen.
Si hicieran lo que propones y les funcionara tendrían que producir muchos más; ergo, bajaría la calidad (tendría que poner más cerdos en menos hectáreas de campos de encina y acortarían los plazos de todo el proceso: crianza, engorde, curación, …).
En resumen, que el mejor jamón tiene que ser, por definición, el que menos se produce y, puestos a elegir, prefiero que se quede en este país… que es donde yo vivo y lo puedo consumir…. llámame egoísta!
7 de Mayo de 2010 a las 18:04
Tienes razón, Toni.
Comercializar a nivel global la máxima calidad (por ejemplo el jamón de bellota) es imposible. La producción es limitada y no es ampliable. Es un producto de élite. Que hay que hacerlo pagar como tal. No es un producto para abarcar mercados internacionales de forma masiva y con una producción constante año a año, que permita tener los mercados abastecidos, y con una relación calidad-precio que encaje con la demanda del comprador medio en los EEUU y otros países más desarrollados.
Pero creo que es posible producir y comercializar ese tipo de jamón. Diferenciando adecuadamente el jamón de bellota del jamón español estándar.
Yo animo a los empresarios del sector a intentarlo. Regiones como Extremadura deben intentarlo si quieren salir de las altas tasas de paro y de los niveles de renta en los que ahoira se mueven, y darles esperanza a sus generaciones más jóvenes. Y un reto que inspire y motive a la población a destacar en el mundo global del siglo XXI.
14 de Mayo de 2010 a las 20:55
Lo veo un poco como con el vino,
me acuerdo aún que los vinos conocidos en Suiza eran caros de Francia, medianos de Italia y baratos de España, resumiendo mucho. Eso ha cambiado y debería ser posible para el jamón también. Hace falta un empresario con ganas, además de la visión…