30 de enero de 2011

4 políticas básicas para el crecimiento y la innovación

  1. Encauzar los capitales públicos y privados de forma eficiente hacia el I+D y la innovación (subvenciones, financiación, capital riesgo, etc.)
  2. Desarrollar clusters a gran escala
  3. Optimizar la integración entre universidades y empresas
  4. Promover una mentalidad emprendedora

Cada país debe preguntarse: ¿estamos haciéndolo? Cada ciudadano de cada país debe ayudar a que sea posible.

  1. Alex dice:

    Esos cuatro puntos ya se conocen en nuestra jerga económica, como los cuatro grandes mandamientos jaja. Lo peor de todo es que recuerdo que sobre ellos ya hablabamos con pasión en mi facultad en el año 2000, cuando yo hacía segundo de carrera en la Universidad Autónoma de Barcelona. La asignatura se llamaba Economía Española, y en ella ya se nos hablaba de los grandes déficit estructurales de nuestra economía y las debilidades de nuestro crecimiento, la necesidad de la cultura emprendedora, del desarrollo de clusters empresariales que reforzasen el poder de influencia del limitado tamaño medio-bajo de nuestras empresas medias, la necesidad de ligar la Universidad y la empresa y de incrementar la productividad nuestra gran asignatura pendiente. Entre textos de Fuentes Quintana que nos asombraba a todos con la transformación conseguida en este país con la cultura del consenso durante los «pactos de la Moncloa» donde se sacrificaron todas las posiciones en pro del colectivo, donde ganamos todos y no perdió nadie. A día de hoy me pregunto, que lejos de aquello están nuestros políticos actuales. Que responsabilidad tan grande tienen y que poco coscientes son de ella. Nosotros lo veíamos venir ya todo esto en aquel lejano año 2000, recuerdo perfectamente los debates sobre la sostenibilidad del modelo español con esa serie de déficit estructurales no terminados de corregir, que lo condenaban a la fragilidad en su crecimiento. Los políticos se olvidaron de aquellos sacrificios iniciales, prefirieron vivir de los reditos electorales inmediatos y de la fácil aprobación de sus medidas. Los deberes se dejaron pendientes de finalizar para alguna otra generación. Luego vino el espejismo de la burbuja y primero la administración Aznar y después la de Zapatero prefirieron dormirse en los laureles del inestable crecimiento . Y el tiempo en un mundo mas rápido que nunca se nos acaba como país. Esta generación tiene en su mano la última oportunidad que se le dará a la economía española, es un ahora o nunca que ya no tiene vuelta atrás.

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