25 de enero de 2012

De socios y rupturas

Estamos en época de rupturas societarias. Divorcios profesionales que conllevan una carga compleja de tensión y discusiones, que acaban con una vida profesional en común y con demasiada frecuencia también con la amistad personal.

La crisis está haciendo que aquellos negocios que se pensaron para y por dos socios, no dejen espacio para dos, y como máximo puedan tirarlos adelante uno. Los márgenes son insuficientes y los proyectos iniciales se han esfumado. Las posturas son encontradas: “o tú o yo”.

Se trata de asumirlo y de dar carpetazo al pasado, y de centrarse en las opciones de un divorcio pacífico. Lo más aconsejable es que uno opte a continuar el negocio y otro lo deje. El que se queda ha de ser generoso y ofrecer una salida digna al que se va. Sobre esas bases trato de aconsejar a mis clientes. Cada vez son más los que me piden que medie entre ellos y les ayude a resolver una situación que no puede alargarse en el tiempo, porque cuanto más se alarga más se complica.

El mayor problema suele ser encontrar una valoración y una forma de pago justa para ambas partes.

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