31 de enero de 2013

Comercios condenados al fracaso

Recientemente hemos publicado en mi editorial Libros de Cabecera un libro titulado Por qué unas tiendas venden y otras no, de Jorge Mas y Luis Lara, que explica qué ha de hacer un comercio para tener éxito. El libro está teniendo un gran éxito y va por su cuarta edición.

Quizás el hecho de haber editado ese libro me ha hecho más sensible al tema, pero la verdad es que cuando voy por la calle me fijo en los comercios y no dejo de apreciar lo mal planteados que están la mayoría de ellos. Lo primero por su ubicación. A veces parece imposible que un comercio tenga éxito en el lugar que se ha ubicado, pero también por el aspecto exterior o la distribución interior, la iluminación o el modo en que los dependientes esperan al presunto cliente. En esto, como en casi todo, hay que hacer las cosas con sentido. Y hay quien no tiene sentido alguno, ni siquiera el común. Encuentran un ocal, lo llenan de género, abren y a esperar que entre alguien. Y al cabo de dos o tres meses, a cerrar.

Un ejemplo de lo que digo lo encontrareis en los carteles que anuncian los locales. Por ejemplo, muchos de ellos tienen dos marcas, dos nombre. Por si fuera poco difícil conseguir que tu marca sea conocida e identificable, muchos pequeños empresarios le ponen dos. Fijaos y me dareis la razón. Ejemplos recogidos en mi calle: “Aire. Sala Diana” (¿Aire o Diana?), “Bar Manuel. Los mundiales” (¿Manuel o los Mundiales?)….

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