27 de agosto de 2013

La incertidumbre de la guerra

Las bolsas odian la incertidumbre, y que estemos viviendo un ambiente prebélico, con anuncios de que mañana van a atacar, aparte de recordarnos el humor del mejor Gila (si se me permite la frivolidad), supone que empiezan a descontarse los peores escenarios. Si han de atacar, ¡que lo hagan cuanto antes!

Mirándolo desde la perspectiva del inversor que quiere preservar sus ahorros, son malos momentos, que quizás se puedan tornar en buenos si se ha elegido títulos que puedan beneficiarse de un aumento del precio del petroleo (que viene de serie con un entorno bélico en Oriente Medio) y con una re-valuación del dólar (que también viene de serie). Y para los más intrépidos, es el momento de estar al acecho y comprar más baratos los títulos en los que hayan puesto sus ojos y crean que puedan ser buenas piezas para recoger frutos cuando el conflicto amaine (que lo hará, como todos)…

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