11 de julio de 2014

A vueltas con el gap de expectativas de la auditoría

El reciente fiasco de Gowex en la bolsa española ha vuelto a sacar a la palestra la cuestión de cuál es el papel de los auditores, porque los inversores y toda la sociedad se preguntan para qué sirven los auditores si una empresa puede falsear sus cuentas como lo ha hecho Gowex, y no hace mucho Pescanova, y tantas otras.

La verdad es que es un problema endémico que no acertamos a resolver.

Los auditores se defienden diciendo que el objetivo de la auditoría de cuentas no es descubrir estafas o falsedades, que ellos comprueban que la contabilidad se lleve de acuerdo a los principios contables y se limitan a reclamar las evidencias que les exigen sus procedimientos. Que la responsabilidad de la información que se les proporciona, y en base a la que hacen la auditoría, es de los directivos de la empresa. Pero la realidad tozuda es que eso no basta, y que las cosas no pueden seguir así. Hay que buscar soluciones y ya.

Por ejemplo, quizás haya que hablar de dos tipos de auditoría, una simple, formalista, que sería la que se hace ahora, y una de profundidad, indagadora, orientada a la detección del fraude y en la que el auditor asuma una mayor responsabilidad en caso de no detectar ese fraude.

Es poco probable que esa segunda auditoria se lleve a cabo en las empresas no cotizadas, pero en las cotizadas debería ser obligatorio. Seguramente su coste sería más alto que el de la auditoría actual, pero merecería la pena, si se quiere devolver la confianza a los mercados, ahora perdida.

Una cuestión capital es quien encargaría y pagaría esa auditoría plus (que por cierto podría ser complementaria de la normal). Yo creo que no debería ser la propia empresa auditada quien escogiese el auditor y le pagase. Sugiero que sean, por ejemplo al 50%, los organismos reguladores y los propios mercados. En España me estor refiriendo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y Bolsas y Mercados Españoles (BME).

  1. Greyaccountant dice:

    Este tema de la Auditoría es uno de mis favoritos. Creo que está permanentemente de actualidad, y que, debido a la labor que realizan estas firmas asegurando que las cuentas reflejan la imagen fiel de las compañías a las que supervisan, y con todas las implicaciones que ello tiene a todos los niveles, podría decirse que casi hacen una labor social.
    Estoy de acuerdo con usted, D. Francisco en que debería haber dos rangos de auditoría en función de la intensidad y la rigurosidad, eso sí, también deberían incrementarse las responsabilidades y penas en caso de fraude.
    La Auditoría “plus” ya existe. De hecho, es la Forense (curioso nombre importado de los países anglosajones), lo que no está tan claro es quien debe pagarla si se oficializa: ¿la CNMV con fondos que al final salen del bolsillo de los españoles?…. Estamos nuevamente ante el eterno dilema.
    Un saludo y gracias por mantener su blog actualizado.

  2. pacolopez dice:

    Gracias a ti por seguirlo.
    En cuanto a que debiéramos pagar los ciudadanos, se podría evitar en la medida que las empresas cotizadas pagaran unas tasas, sea a la CNMV, sea a BME, que cubriesen en todo o al menos en parte esos costes. Además el trabajo quizás podría ser realizado en parte por funcionarios de la CNMV, que ya están en nómina.
    En fin, es un problema complejo que no vamos a resolver aquí, pero al que todos estamos de acuerdo en que hay que darle una solución, porque si desaparece la confianza en los mercados financieros, todo se viene abajo.

  3. Ramón dice:

    Este es un tema muy interesante.

    Yo creo que la CNMV como organismo público tendría más fácil hacer esas auditorías con la colaboración de Hacienda y el Banco de España. Por ejemplo, sólo con acceder a las cuentas bancarias y comprobar que el dinero declarado en las cuentas, efectivamente ha pasado por allí, ya se conseguiría bastante.

    En cualquier caso, el principal problema con el que se encontrarían estas auditorías sería el mismo que tiene Hacienda, los negocios de la empresa con otras radicadas en paraísos fiscales. Porque para hacer bien una de esas auditorías también hay que examinar a los clientes, pero si montas empresas fantasma en las islas Cayman para justificar las ventas, con que autoridad van a exigirle que presente facturas o movimientos de sus cuentas corrientes.

    Una solución definitiva es complicada, pero sin duda, puede hacerse mucho más de lo que se hace.

    P.D.: yo soy muy pesimista al respecto, me apuesto lo que queráis a que no se hará nada, como de costumbre.

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