20 de diciembre de 2014

7 cuestiones estratégicas que hay que tener presentes en la era digital

Releo un artículo del McKinsey Quarterly de mayo de 2014, de Martin Hirt y Paul Willmott titulado Startegic principles for competing in the digital age, y entresaco una lista de 7 cuestiones que los autores afirman que definen el terreno de batalla estratégico que la era digital plantea a cualquier empresa:

1. Mayor presión en precios y márgenes. Como consecuencia de la transparencia alcanzada por la mayoría de mercados, los negocios se están commoditizando a marchas forzadas. Ahora más que nunca se hace esencial encontrar el “toque especial”, el plus de valor que se consiga transmitir a los clientes para justificar que te compren, a pesar de que siempre tendrán una opción de precio igual o más barata.

2. Competidores que salen de todos lados. La era digital está destruyendo las barreras entre sectores, y todos invaden el terreno de todos. Google se mete en pagos y quien sabe si pronto en banca. Apple en contenidos. Amazon se pone a editar. Twitter desembarca en el eCommerce… Por citar sólo los más conocidos. La era digital obliga a redefinir incluso cuáles son los sectores económicos.

3. Globalización de verdad: mercados globales con competidores globales. Se impone la dinámica de “el ganador se lo lleva todo” y en consecuencia, los mercados que se crean se reparten entre muy pocos competidores, y rebasan las fronteras. De hecho no saben de fronteras, poniendo en jaque el propio sistema político y regulatorio mundial. La era digital sube a un nivel superior el concepto de economías de escala. Quienes alcanzan una escala planetaria los primeros se hacen inalcanzables para los demás. Tratar de imitarlos, tratar de competir con él o ellos (uno o unos pocos) es económicamente suicida. Aunque ya ha pasado en algunos segmentos del mercado, en muchos otros aún ha de pasar. El próximo futuro va a ser movidito… Especialmente en banca, seguros, media, telecomunicaciones y viajes. Para los gestores de empresas es un gran reto. Para los inversores una gran oportunidad si saben apostar al caballo ganador.

4. Modelos de negocio que se basan en la integración de la cadena de valor con piezas de otros, como si de un Lego se tratar (plug and play). Y por tanto se montan rápido y con muy baja inversión. Un ejemplo claro son las startups que se basan en servicios ofrecidos por Google o Amazon, por ejemplo.

5. Creciente desencaje de la oferta y la demanda de talento. La continua sustitución de personal administrativo o poco cualificado por procesos informáticos automatizados, hace que las empresas estén simultáneamente despidiendo empleados de procesos simples que son “automatizados” y contratando empleados de diferente cualificación para acelerar la digitalización de procesos. Y estos últimos perfiles son escasos frente a la enorme y creciente demanda de los mismos.

6. Creciente homogeneización de la oferta y la demanda en el mundo. ¡Es la globalización, idiota!, podríamos decir. Es un fenómeno imparable que hace del mundo cada vez más un solo pueblo, en la manera de consumir y en la manera de dar respuesta a esa demanda. La oferta y la demanda es cada vez más digital, y la digitalización no admite fronteras, salvo las del idioma, que están resueltas a través del idioma universal de facto que es el inglés. Los consumidores de cualquier país del mundo compran cada vez más en cualquier país del mundo. Podríamos llegar a decir que no les importa dónde compran, ni se preocupan. Compran lo que quieren a quien quieren. Y es problema del proveedor llegar a ellos con su mensaje y con su producto o servicio. Y muchos consumidores compran allí donde se encuentren, y quieren seguir comprando al margen de que cambien de país. Hay muchas empresas que ya lo han entendido; otras no. De nuevo, no hace falta resaltar el reto que ello supone para encajar en los sistemas legales y fiscales que ahora regulan el mundo, eminentemente nacionales. La gobernanza mundial tiene planteado un importante reto, que las nuevas generaciones le van a obligar a afrontar. Veremos qué resulta de todo ello.

7. Y, por último, todo eso pasa en un entorno de continua y frenética evolución de los modelos de negocio. Las ventanas de oportunidad son cada vez más cortas. Los modelos de negocio pierden validez a veces en cuestión de meses, no años. Las empresas menos que nunca pueden dormirse en los laureles. Y eso aplica a cualquier sector, no sólo el tecnológico. Por ejemplo, el sector del automóvil va a cambiar hacia el del servicio de movilidad personal en los próximos años, afectando a los actuales constructores de autos, y a un conjunto de sectores que giran alrededor del automóvil, desde los taxistas a las aseguradoras o los talleres.

En conclusión, estamos en un mundo económico y empresarial en el que es imposible aburrirse. En el que hay muchas oportunidades pero también muchas amenazas. Que obliga a leer bien el entorno y innovar continuamente en los modelos de negocio aplicados. Es la era de la reinvención continua.

 

 

 

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