10 de diciembre de 2015

Bolsas: la semana que viene empieza un nuevo ciclo

Parece seguro que la semana que viene la FED va a subir tipos de interés. Con ello acaba un ciclo de años de bajadas o congelación de los intereses de referencia. Ese movimiento va a marcar el inicio de un nuevo ciclo en los mercados financieros (bolsas, bonos y divisas). Creo que hay un consenso en ello. En lo que no hay tanto consenso es en las consecuencias que podemos esperar de ese cambio de ciclo.

Hay posturas extremas: los que piensan que no habrá cambios importantes, porque ya todo está descontado en los mercados, son una de ellas; los que piensan que con ese cambio de ciclo entramos en una fase de bolsas bajistas, que puede durar varios años, son otra.

Racionalmente hablando, si partimos de que el valor de una empresa se obtiene de la división de los beneficios esperados por una tasa de rentabilidad exigida por el mercado, lo que está claro es que esa tasa de rentabilidad va a subir como consecuencia de la subida de tipos (en este caso en el ámbito dólar, pero es el que marca la pauta financieramente hablando en el mundo). Si esa tasa sube, que es el denominador de la fórmula de valor, los valores intrínsecos de las empresas cotizadas (todos) automáticamente bajan. Y las bolsas bajan. Seguramente está descontado en gran parte. Pero no nos confiemos. Entre otras cosas porque la semana que viene vendrá una primera pequeña subida, pero a esta le seguirán otras en los próximos meses, si todo se produce como está previsto.

¿Qué puede evitarlo? Pues, si volvemos a la fórmula de valor, éste puede mantenerse (o incluso crecer) a pesar de que suba la tasa de rentabilidad exigida, SI el beneficio de las empresas crece. Esa va a ser la clave: el crecimiento del beneficio por acción (BPA) de las acciones cotizadas.

Habrá que buscar con lupa qué acciones tienen potencial para que ese BPA crezca.

Las americanas van a tener que lidiar con la evolución que experimente su divisa respecto a las restantes divisas de referencia: básicamente el euro y el yen, y cada vez más el yuan chino. Los efectos de una posible revaluación del dólar frente a esas divisas tiene efectos negativos en las compañías americanas exportadoras, pero positivos en las empresas globales que obtienen beneficios a repatriar en las áreas de influencia de esas otras monedas.

En suma, y por no alargarme, un panorama complejo. Para variar.

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