3 de marzo de 2016

Un poco de inflación, por favor

La inflación ha pasado de ser la odiada a la deseada.

Parece que hace siglos de la época en que la inflación era el enemigo a evitar en toda política económica y monetaria. Sin embargo ahora los bancos centrales de muchos países occidentales y las autoridades económicas suspiran por tener un poco de inflación, asustados y preocupados por el contexto de deflación en el que están inmersos.

Quizás es por eso que el precio del petroleo (también antes el gran problema) es ahora una mala noticia cuando baja (quien lo iba a decir) y buena cuando sube, porque se ve con buenos ojos la generación de inflación. Y se ve positivo desde dos puntos de vista que están relacionados: crea inflación y denota una recuperación de la actividad. Aunque no se sabe a ciencia cierta cuál es el huevo y cuál la gallina. Pero no importa, lo importante es que la maquinaria de consumo, inflación, crecimiento, vuelva a coger velocidad. Más adelante nos preocuparemos si la velocidad es excesiva, pero ahora todos queremos que esto se mueva; de lo contrario el fantasma de la recesión y el estancamiento (la rueda parada) nos volverá a amenazar.

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