16 de junio de 2016

Brexit, brexit, brexit

Los británicos nos han puesto en las televisiones y los medios de comunicación un término inventado por alguien que está presente en casi todas las conversaciones de cariz económico e incluso político, y que está llevando de cabeza a los analistas y a los inversores: Brexit.

Es la expresión de un deseo de una gran parte de la ciudadanía británica, de dejar de pertenecer a la Unión Europea. Y el 23 de junio próximo (en una semana) se hará un referendum para saber qué porcentaje de los británicos están a favor o en contra.

Si lo miramos con perspectiva, no deja de ser sorprendente que un país serio, como es la Gran Bretaña, se plantee salir de un proyecto tan importante como el europeo. Aunque la sorpresa es menor si se tiene en cuenta que la entrada ya supuso un debate profundo en la sociedad británica y que, de hecho, siempre han estado a medio disgusto en el club europeo.

¿Qué va a pasar el 23? Los pronósticos están muy repartidos, y de ahí la incertidumbre y el miedo que ha calado en los inversores y la caída de las bolsas que llevamos experimentando desde la semana pasada. Leo un análisis del Banco de Santander que apunta a un 75% de probabilidad de que gane la permanencia (el “Bremain”). También las casas de apuestas, tan arraigadas en la cultura británica, apuestan (valga la redundancia) por la permanencia. Pero van apareciendo otros análisis (no sabemos si maltintencionados), como uno de Goldman Sachs, que apuntan a la salida, y que hacen énfasis en sus desastrosas consecuencias.

Las preguntas que surgen son muchas.

Si hay Brexit, ¿de qué dimensión será la crisis que muchos apuntan? ¿Será inmediata o paulatina? Y, en todos caso, ¿estamos preparados para hacerle frente? ¿O no, como también se dice? En cuanto a las bolsas, ¿han descontado ya las consecuencias del posible Brexit, o se han quedaod cortas? ¿O al contrario, han descontado un escenario pero que el real?

¿Puede incluso ser positivo que Gran Bretaña deje la UE? ¿Puede darse un escenario a corto de caída de cotizaciones, pero a medio/largo de recuperación fuerte porque la UE salga reforzada?

¿O el Brexit sería el preámbulo del fin de la UE e incluso del euro, como vaticinan los más agoreros?

En definitiva, incertidumbre. Están abiertas las posibilidades desde un escenario de caídas del 20-30% (o más) a subidas de la misma intensidad.

Ante este panorama, cada cual sigue su método. Yo sigo el de no alterarme, y no hacer cambios en períodos de incertidumbre cuando la misma es bidireccional en mi opinión.

Hay dos escenarios positivos:

a) no hay Brexit

b) hay Brexit, pero a medio plazo fortalece el proyecto europeo, desligándose la UE de un socio incómodo

Incluso visto así, hasta me  atrevería a decir que me gusta más b) que a). Porque GB es más un pasivo que un activo para la UE.

Y un escenario negativo, que es el Brexit, porque a corto plazo supone un nuevo panorama económico y político, del que se desconocen las consecuencias, y a medio plazo, si la UE no supiera reaccionar, puede suponer una amenaza para la propia UE y el euro. Es decir, tenemos un escenario negativo, pero sólo a corto plazo, y uno extremadamente negativo, a corto y medio plazo, si la UE no sabe reaccionar con fuerza y atajar cualquier conato de salida adicional y no aprovecha para dar un paso al frente en cuanto a consolidación del modelo europeo, ya liberada de la rémora de los británicos.

En suma, estamos ante un panorama complejo, que habrá que volver a analizar a la luz de los resultados del día 23.

Y mientras tanto, rezaremos para que nuestras carteras de acciones aguanten la tormenta.

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