13 de marzo de 2017

2017, el año del ¿y si…? para los inversores en bolsa

2017 ha empezado con cierto buen pie. Además, las previsiones de crecimiento del PIB mundial son optimistas. Se habla de +3,4%, algo por encima del +3,1% registrado en 2016. El optimismo es generalizado. La única duda es de carácter geopolítico. ¿Y si las cosas se tuercen porque las decisiones políticas suponen un freno a ese crecimiento?

Hay muchas razones que pueden llevar a pensar en ello. En Estados Unidos existe un gobierno imprevisible liderado por una persona imprevisible de la que se espera que cometa cualquier barbaridad en cualquier momento. Además, las bolsas están en máximos y se registra una tasa de pleno empleo, lo que conduce a un aumento del consumo y a un alza de la inflación. En Europa el futuro de la Unión Europea se siembra de dudas por el Brexit y los procesos electorales de Holanda, Francia, Alemania y quizás Italia, donde avanza un populismo antieuropeo que reniega de la Unión y del euro. En China se debe producir la reelección de Xi Jinping para un segundo mandato, lo que produce un cierto nerviosismo.

Además, en la vertiente monetaria, el banco central norteamericano, la FED, va a seguir subiendo el tipo de interés de referencia del dólar, al menos 2 veces en 2017, la próxima esta semana. Y a lo largo de 2017 irán creciendo las presiones, sobre todo procedentes de Alemania, para que el BCE acabe con el tipo de referencia 0% para el euro. Y la subida de tipos de interés puede atragantársele a la economía mundial. Sobre todo a los países y compañías más endeudados.

Obviamente, todo eso que acabo de decir puede producir una caída de las bolsas, y probablemente la producirá. No sabemos exactamente cuándo, aunque presumimos que sea entre el 2º y tercer trimestre.

La cuestión es ¿cómo será de grave? y, sobre todo, ¿será algo permanente o pasajero?

Yo me atrevo a apuntar la posibilidad de que sea pasajero, y de que en realidad sea una gran oportunidad de compra, si las peores perspectivas no se confirman. Porque, ¿y si resulta que 2017 es en realidad un año para la esperanza, un año positivo?

Veamos que puede conducir a la esperanza. En EEUU un año de crecimiento y consolidación, tanto del empleo como de los beneficios empresariales, en el que Trump se apacigua o lo apaciguan. Una Europa en la que al verle las orejas al lobo se da un impulso al europeismo y se avanza en el fortalecimiento de las instituciones europeas y del euro. Una China que, espoleada por su gobierno, sigue creciendo a buen ritmo, y hacia finales de año aprueba, en el congreso del partido de septiembre, las medidas estructurales que necesita para asumir su papel de liderazgo económico mundial.

Sé que algún lector me puede tildar de optimista en exceso, pero les pido que reflexionen sobre lo que digo. Aunque parezca mentira, el ser humano se crece ante las adversidades, y pienso que 2017 nos dará una lección en ese sentido.

Veremos.

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