17 de enero de 2018

¿La gestión pasiva aumenta la volatilidad de los mercados?

La respuesta a esa pregunta, en mi opinión, es que NO, sino al contrario. Vamos a ver por qué.

La gestión pasiva, que se ha puesto de moda y que consiste básicamente en la inversión en acciones ligada al seguimiento de un índice (por ejemplo el IBEX35), y que principalmente se formaliza en ETFs, supone que el gestor se limita a coger el dinero que le  invierten los inversores e invertirlo en las acciones que componen el índice en cuestión, en la misma proporción que esas acciones se computan en el citado índice.

Eso quiere decir que si es un ETF sobre el IBEX35, y gestor tiene 100 millones, invierte en Telefónica la proporción en que ésta compute en el IBEX (no me paro a buscarlo, pero supongamos que el 5%). Es decir, invierte 5 millones en Telefónica.

Pero, si Telefónica sube, el porcentaje que representa en la cartera de la ETF pasa, supongamos a 6%. ¿Qué hace el gestor? Venderla para volver a bajar a 5%, y comprar de aquellas acciones que hayan bajado o hayan subido menos, contribuyendo con ello a suavizar la volatilidad de la acción.

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