4 de junio de 2019

Reflexiones sobre Trump y sus guerras comerciales

Quiero dedicarle unas líneas a compartir con vosotros mi opinión sobre el principal elemento que está minando la confianza de los inversores y generando incertidumbre y desconfianza en el futuro: la guerra comercial de Trump.

No contento con la guerra comercial con China, acaba de plantear una guerra comercial con México. Y está amenazando con extenderla a otros frentes, Union Europea incluida.

Los objetivos de esa guerra comercial (en la que no se amenaza con bombas sino con aranceles), y sobre todo el método, son completamente erróneos. Pero el adolescente repeinado ha encontrado una forma de demostrar su poder que le fascina. Ha descubierto que se pueden hacer declaraciones de guerra incruentas. El ya querría hacerlas de las verdaderas, pero es suficientemente inteligente para saber que con esas no le dejarían jugar.

Volvamos a preguntarnos: ¿A dónde puede llevar esto? ¿Cómo puede acabar? Aunque es algo nuevo y no lo sabemos a ciencia cierta, la lógica dice que sólo puede acabar con un acuerdo, porque ni a EEUU ni a China o México o quien sea, le interesa estar en guerra comercial. Las guerras comerciales acaban haciendo daño a las dos partes, y de rebote a los socios comerciales de las mismas. Aunque a corto plazo parezca que hay vencedores y vencidos, a medio plazo se ve que no. Por tanto, más pronto o más tarde, se sentarán a negociar y pactarán soluciones. En el caso de China, cuando acepte de verdad la reglas de juego internacional en su plenitud, en materia de respeto a la propiedad industrial y al medio ambiente, y acepte competir con las mismas reglas que todos. Aunque no será fácil, porque se está jugando la hegemonía global con Estados Unidos. En el caso de México será más fácil. Se trata de que sea más efectiva en el control y limitación del flujo migratorio que entra a Estados Unidos desde su territorio. No tiene razones sólidas que justifiquen una oposición a esos deseos de la gran potencia.

Aunque el cambio de fondo está ligado a la permanencia de Trump en el poder. Como máximo estará cuatro años más. Y no es imposible que pierda las elecciones de 2020. De hecho es ahora cuando está más activo porque quiere ganar esas elecciones. Si las gana, se calmará, y probablemente trate de disfrutar su segundo mandato sin empreñar mucho (su egocentrismo lo guía en todo, como el niño mimado que es); y si no las gana, mejor, porque estará fuera de juego. De hecho las bolsas subirían en vertical si se empezase a sospechar que las pudiera perder, o que los demócratas, por fin, inician un proceso de impeachment.

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