31 de julio de 2019

¿Veremos el hundimiento de General Electric?

Una compañía antes admirada por todo el mundo, encabezada por el encumbrado Jack Welch, paradigma de la gestión en la segunda mitad del siglo XX, no encuentra el norte en lo que llevamos de siglo XXI. Aunque sigue siendo un gigante, muchos nos preguntamos si no es un gigante con pies de barro.

¿Llegaremos a ver su hundimiento? Cuando un transatlántico empresarial como este pierde su rumbo, es muy difícil enderezarlo. Es más, los intentos desesperados de hacerlo solo consiguen aumentar la confusión.

En fin, como digo, veremos. Si eso pasara, podríamos extraer muchas lecciones.

  1. Jordi Morrós dice:

    Nuestra hija mayor trabaja como ingeniera en la división de «Wind Power» de General Electric. Realment la evolución financiera de esta multinacional es más que preocupante.

    https://www.macrotrends.net/stocks/charts/GE/general-electric/net-income

  2. Miguel A. Ramón dice:

    totalmente de acuerdo Paco… todas las acciones correctivas que ha ido tomando, han sido muy desacertadas… de hecho escribí un articulo analizando todas estas acciones que le han hecho perder un 80% de su capitalización bursátil… casi ´200 billion $´… (yo empecé también mi carrera en GE, trabajé en GE Plastics en Holanda, GE Bayer Silicons en Alemania y GE Healthcare en Francia…!!), .. link a mi articulo:

    https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:article:7331857306387138674/

    Un saludo
    Miguel Angel

  3. pacolopez dice:

    Un gran artículo Miguel, que recomiendo a mis lectores.
    Me gusta la comparación de GE con el Titanic.

  4. Ferran Pi Roca dice:

    Por la información de Jordi Morrós y Miguel A. Ramón y por las informaciones que se tienen de prensa no parece que GE estén pasándolo bien pero obviamente es difícil saber si acabará cayendo. Pero se pueden sacar lecciones que hemos ya visto en otras grandes empresas.
    A diferencia de las startups que nacen con una cultura y organización más adecuada a las necesidades actuales, a muchas grandes empresas tradicionales les cuesta moverse con agilidad y reinventarse con lo que supone de volver a crear una nueva cultura corporativa. Tienen mucha resistencia al cambio; obsolescencia de sus valores e inconsistencia de los mismos con la realidad y malas prácticas de liderazgo.
    Necesitan un borrón y cuenta nueva: convertirse en «Clean Slate Brand», lo que supone un reseteamiento integral que no es nada fácil.
    Darwin lo dijo: no es el más fuerte de las especies la que sobrevive, tampoco la más inteligente, es aquella que mejor se adapta al cambio».

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