11 de octubre de 2019

166.000 aspirantes para 4.000 puestos de funcionario de Correos: Quo vadis España?

Es una noticia que me hace pensar. Estos son los pensamientos que me vienen a la cabeza:

  1. Los funcionarios de Correos deberían estar orgullosos de su puesto de trabajo, ya que tanta gente lo querría tener. ¿Lo están? ¿Actúan en consecuencia? A mi no me lo parece. Siempre que he interactuado con ellos me ha parecido que su motivación era muy baja, por no decir nula. Obviamente no es una muestra válida, pero me parece que mucha gente piensa lo mismo que yo.
  2. Si el estatus de funcionario no reuniera los privilegios que reune, y en especial la imposibilidad de ser despedido, ¿habría tanta demanda?
  3. ¿Piensan los candidatos que el puesto es un chollo? Creo que es obvio que si. O al menos en comparación con otras alternativas laborales que puedan tener a su alcance. Quizás lo que buscan es sencillamente «un trabajo para toda la vida», que es algo que ya solo está a merced de los funcionarios. Y quizás por eso no lo tienen los demás mortales. Y quizás por eso los funcionarios tienen el poder que tienen…
  4. Yo pensaba que la atracción del trabajo de funcionario había mermado en España, y que había gente que prefería ser ingeniero, lampista, técnico especialista, directivo, empresario… Pero me lo voy a replantear ante estas noticias.
  5. Obviamente el país tiene un problema si pasan estas cosas. Pero creo que esto ya lo sabíamos. Mucha gente prefiere un monótono trabajo en Correos que una carrera profesional que represente una oportunidad de progresar más allá de los trienios y demás privilegios funcionariales.

En fin, leer esto me hace ser más pesimista sobre nuestro futuro como país. Lo siento.

  1. Ferran Pi Roca dice:

    Mi opinión Paco es que hace falta un proyecto de país que seduzca a la gente, con una visión ambiciosa de dónde queremos llegar como país y como sociedad.

    Necesitamos inventar una España nueva donde la gente se sienta partícipe e ilusionada para lograrlo. Un proyecto que sea movilizador de las voluntades y de la motivación de la gente.

    Dejar atrás la España del “me cago en diéz”, y sustituirla por más profesionalismo y rigor, sin perder el sentido del humor y las buenas tradiciones de un país con la historia y diversidad como el nuestro.

    Ante la gran oportunidad que supone la era digital, ya tenemos infraestructuras importantes, pero nos falta el Liderazgo (con mayúscula), que nos entusiasme con ese gran reto.

    Ya tenemos emprendedores y empresas importantes que hacen un gran trabajo ¿No pueden ser más divulgados y ser nuestros referentes?

    En el mundo empresarial y laboral ya se vislumbra por un lado la categoría de los que están muy preparados, y por otro lado la mayoría de personas y empresas poco preparadas para el nuevo mundo que viene. Muchos preparados conceptualmente pero que no pasan a la acción.

    ¿Dónde están los liderazgos que movilicen al país a un gran cambio?

    Este próximo domingo tendremos luna llena. Alrededor de las 23,00 horas se podrá ver. Podremos recordar entonces que en 1962 Kennedy anunció que el objetivo era llegar a la luna. La tecnología para lograrlo ni siquiera existía. Lo consiguieron en menos de siete años. Kennedy quería llegar a la luna no porque era fácil, sino porque era difícil. ¿Cuántas cosas podríamos hacer en España en siete años si quisiéramos?

  2. marcos dice:

    Mi generación de ingenieros no quiso ser funcionaria y nos dejamos seducir por las anteriores que llegaron a ser CEO de muchas empresas que no eran específicamente tecnológicas. Después en las empresas han sido CEO los directores de Marketing. Ahora lo son los Financieros. Parece que prima más el resultado y que el resultado sea bonito que la gestión a largo plazo y la carrera de fondo. En las nuevas generaciones, que ya retrasan la incorporación al mercado laboral ¡sin servicio militar obligatorio!, el objetivo es ser funcionario, mejor en Europa que se manda mucho mediante la redacción de folios regulatorios, o pertenecer a un partido político que te permite alcanzar puestos de Vicexxx y salir por los medios de comunicación. Lo peor, y más relevante, son las escasas ganas de aprender, de buscar, de diferenciarse y de responder, con dedicación y trabajo, a los retos actuales: globalización, regulación (los que la sufren en el mercado de trabajo), disrupción (la transformación digital está ahí metida) y los retos para conseguir tener un mundo sostenible (en Asia está el desafío). Comparto su visión y le animo a que siga divulgando sus preocupaciones.

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