10 de noviembre de 2019

¿EBITDA o EBIT? Mejor EBIT

No descubrió nada si digo que el EBITDA se ha impuesto como un concepto de uso generalizado en el mundo de los negocios. Las discusiones en los consejos citan el EBITDA continuamente. Cuando se habla de valoraciones de empresas sale a relucir el EBITDA, porque se suele expresar el valor de una empresa como un múltiplo de su EBITDA.

Yo no soy nadie para negarle su importancia y la aportación que ha hecho a la estandarización de la gestión empresarial, pero quiero reivindicar el uso del EBIT.

¿En qué se distingue el EBIT del EBITDA? Pues, como la mayoría de mis lectores sabe, el EBITDA es el beneficio de la empresa sin contar intereses, impuesto de sociedades y amortizaciones. Pretende ser el beneficio de explotación, el beneficio del negocio, dejando al margen el coste de los capitales ajenos que se hayan usado para financiar sus activos, la carga fiscal de la empresa o las amortizaciones que se hayan aplicado al resultado contable. El EBIT, sin embargo, es el beneficio descontados intereses e impuestos, pero incluidas las amortizaciones.

Yo creo que el EBIT, si las amortizaciones que se descuentan representan un buen anticipo de las inversiones anuales que la empresa debe hacer para mantener sus activos en funcionamiento, es un mejor índice de la bondad de un negocio. Es decir, hablo de las amortizaciones reales, no las contables. Las que equivalen al fondo de capital que hay que reservar para mantener el negocio en marcha.

¿Por qué lo digo? Porque me encuentro demasiado a menudo con empresas que requieren un volumen de inversión continuada importante, y sin embargo solo se preocupan de su EBITDA. Es especialmente crítico en empresas cuyo EBITDA es mínimo o cero, y que piensan que con que sea positivo, aunque sea por la mínima, ya demuestran ser un buen negocio.

¡EBITDA cero, no: EBIT cero!

  1. Ferran Pi Roca dice:

    Estoy de acuerdo con Paco, sobre todo en empresas que tienen muchos activos que deben ser amortizados y renovados. Igual es bueno fijarse cómo se llega al Ebitda o al Ebit analizando por lo menos una vez al mes la cuenta de resultados: de dónde sale el Margen Bruto y cómo evoluciona en el tiempo; cuales son los gastos operaciones y cómo evolucionan no sólo en números absolutos sino en % sobre la facturación y sobre el presupuesto proyectado…

    Una vez me enseñaron que lo ideal es aplicar el «efecto tijeras», esto es, la mitad del Margen Bruto debiera ir a gastos operacionales y la otra mitad a beneficio bruto, aunque eso dependerá de cada negocio pero puede ser bueno determinarlo para cada negocio. Aunque hasta aquí tendríamos sólo el Ebitda, pero hay que analizarlo mes a mes y luego, como Paco dice, hay que ver lo de más abajo.

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