7 de noviembre de 2019

El mundo está abocado (pronto) a un gran cambio económico y social

Creo que quien más quien menos está convencido de que va a ser así. La cuestión no es si sucederá, sino cuándo.

Y cada día hay más voces que no afirman.

Leo hoy en eleconomista.es un artículo de Enric Cuartas en el que cita a su vez al conocido financiero Ray Dalio, quien, en un artículo en LinkedIn afirma: «el mundo se acerca a un gran cambio de paradigma».

Dalio ve la situación «insostenible». Yo coincido con él.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Enormes desigualdades dentro de los países y entre países.
  • Una enorme inflación del precio de los activos en todo el mundo, pero especialmente en el mundo desarrollado, como consecuencia del exceso de dinero creado por los bancos centrales.
  • La existencia de muchos países, desarrollados y no desarrollados, en bancarrota, incapaces de hacer frente a sus obligaciones; en especial el pago de las pensiones, y en general el sostenimiento del estado del bienestar.
  • Los bancos centrales en general desbordados por la realidad porque han agotado sus armas, al llevar al límite la creación de dinero, sin que la economía tome brío y suba el IPC. Al contrario, han encarecido los activos (haciendo más ricos a los más ricos) pero no han subido los salarios (haciendo más pobres a los más pobres).

Parece obvio que hay que inventar un nuevo modelo económico y social, ya sea un nuevo capitalismo o un nuevo socialismo, o un nuevo -ismo.

Si ese modelo no se encuentra pronto y se implementa rápido, las consecuencias seguirán y aumentarán:

  • La desigualdad provocará estallidos sociales, como ya está pasando en varios países (véase Chile). Y como ya se está notando en el auge de los populismos.
  • Los inversores seguirán invirtiendo relajando sus criterios, en malos proyectos que los llevarán a la quiebra (véase la pifia de Softbank en WeWork), porque han de colocar las enormes sumas de dinero que les dan a invertir.
  • Los gobiernos seguirán endeudándose para cubrir déficit crecientes (véase tantos, pero por ejemplo Argentina).

Aún podemos encontrar una salida, pero creo que no nos libramos de un crack. De nuevo para mi la cuestión no es si tendremos o no un crack, sino cuándo y de qué dimensión. Será asumible si lo anticipamos y nos mentalizamos y actuamos en consecuencia. Será traumático si nos quedamos de brazos cruzados y llega como un tsunami.

Se me ocurre que hay muchos paralelismos con otro crack inevitable que va a llegar: el climático.

¡Hay que asumirlos y abordarlos, a la vez, YA!

  1. Ramon dice:

    Al problema de las pensiones hay que añadirle otro derivado también del envejecimiento poblacional que es el gasto sanitario. No se habla de ello, pero casi todo el gasto de una persona se produce el primer año de vida y los dos últimos antes de morir, que es cuando vienen los achaques y estás todo el tiempo en el hospital. Los recursos necesarios para cubrir este gasto son aún mayores que los necesarios para las pensiones.

    La probabilidad de conflictos sociales graves es bastante alta, incluso diría que los activos inmobiliarios son muy arriesgados, porque no puedes llevártelos contigo si hay que emigrar.

    La japonización de la economía en Europa es la hipótesis que veo más factible, pero con tasas de paro más elevadas.

    Con que no haya una guerra ya me conformo.

  2. pacolopez dice:

    Coincido contigo Ramón, el panorama es muy sombrío. Pero esperemos que seamos capaces de reaccionar a tiempo. Los sociólogos, los economistas, y sobre todo los políticos, tienen que buscar soluciones a este “Armaggedon” que se nos viene encima.

  3. Ramón dice:

    la ciudadanía también debería colaborar un poco, cuidarse más para llegar a los últimos años de vida en mejor estado (no sé si ha visto alguna vez las fotos de octogenarios culturistas, no es sólo el aspecto sino que mantienen el vigor y la fuerza de una persona 20 años más joven), ahorrar e invertir con buen juicio, en resumen ser más responsable

    es funtamental que la población adquiera conocimientos sobre estos temas, así se concienciarían con más facilidad

    y darles tiempo para ponerlos en práctica, yo soy un gran defensor de la reducción de la semana laboral, la gente necesita tiempo para sí misma, mens sana in corpore sano

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