24 de diciembre de 2019

¿Hasta cuándo aguantará esto?

Leo en Bloomberg dos informaciones que me hacen cuestionarme el futuro ante la fragilidad de al menos una parte de la economía norteamericana.

La primera información es que el 12% de las empresas yanquis son lo que se conoce como empresas “zombies”, es decir, que no producen suficiente cash como para hacer frente al servicio de su deuda (intereses y amortizaciones). Ese ratio era el 2% en 1989.

¿Cómo aguantan esas empresas? La explicación más convincente es que sobra el dinero y los tipos de interés son muy bajos. ¿Qué pasará si suben los tipos de interés? Pues lo más probable es que cayeses una detrás de otra.

La segunda información es que casi el 40% de las empresas norteamericanas arrojan un valor neto contable negativo. Es un dato que me ha impresionado. Supongo que a ti, querido lector, también te pasará. En el año 200o ese porcentaje no pasaba del 10%.

¿Por qué es así? Porque cada vez más se valoran los activos intangibles y menos los tangibles. Estamos en un mundo donde las grandes/buenas empresas generan negocio y beneficios con los mínimos activos. Y precisamente eso las hace más valiosas. Hay multitud de ejemplos que entiendo que no hace falta que repita. Se trata de externalización la producción (que exige fábricas y maquinaria), la logística (que exige almacenes y camiones) y, por descontado, optar por alquilar todo lo que se pueda en lugar de comprar. Cuanto menos activo, mejor. Todo el valor proviene de los intangibles, de las expectativas del negocio. La cuestión es: ¿hasta qué punto? Hace poco, en el mundo de las startups, ya hemos asistido a un giro de los inversores pidiendo más visibilidad sobre los resultados, y comprando menos futuro, menos business plan inflados y ampulosos. ¿Llegará esto al mundo de las grandes empresas?

No sé si será pronto o tarde, pero seguro que en algún momento se pondrá freno a este fenómeno, y habrá que estar preparado para ello, apostando un poco más por lo tangible y cercano, y menos por lo intangible y futuro.

  1. Ferran Pi Roca dice:

    Hay una ley física que dice que la velocidad depende o está en función de la masa y de la energía.
    Cuanto mayor sea la energía y menor la masa la velocidad será más rápida.

    Para la primera variable las empresas reducen masa a través de la externalización de activos de todo tipo y mejoras en el diseño organizacional.

    Segunda variable: ¿qué pasa con la energía? ¿Cuánta energía invierten las empresas y en qué? ¿Deberían invertir energía por ejemplo para conseguir valoraciones de empresas hinchadas y “crecer” con velocidad? Es curioso que el fundador de UBER una vez pasado el plazo que le obliga la ley a no vender las acciones después de la salida a bolsa, haya invertido mucha energía en venderlas ahora… con mucha velocidad (venta programada pero veloz). ¿Qué combustible utilizan las empresas que como WeWork quieren salir a bolsa rápidamente? ¿En el camino nadie se había leído su cuenta de resultados?

    ¿No es mejor esforzarse en conseguir resultados transparentes y consistentes utilizando la energía que proporciona un equipo de alto desempeño (acceder a esta energía es difícil y cara muchas veces, pero clave)?
    ¿No es mejor energía la que se obtiene de la gasolina del conocimiento, la del talento para poder innovar, intraemprender y hacer cosas nuevas con las nuevas tecnologías y las mejores prácticas? ¿Obtener más energía con la gasolina de la confianza, para que el talento saque todo su potencial porque siente que se le valora?

    Si se reduce la masa pero la energía que se inyecta no es la correcta tal vez se consiga un acelerón en velocidad, pero el trompazo vendrá después.

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