30 de abril de 2020

¿Es la caída del turismo y la movilidad una oportunidad para la sociedad en su conjunto?

Si tras la crisis del COVID19 reducimos, a nivel mundial, la movilidad en general y en especial la del turismo, ya sea por obligación (prevención de contagios de esta u otras pandemias), ya sea por devoción (una concienciación general de que hemos de hacerlo, una vez hemos visto que podemos hacerlo y seguir siendo felices y organizar bien nuestras vidas, con teletrabajo y más cocooning), quizás nos sirva para evolucionar hacia una movilidad y un turismo más sostenibles, algo que se venía reclamando, sin éxito, desde hace años.

Sé que este post no le va a gustar a aquellos de mis lectores que estén ligados al sector de los viajes y al sector horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías), pero me parece que es/era algo inevitable, que esta crisis solo hará que acelerar.

Y creo que puede suponer un problema a corto plazo, pero nos traerá una sociedad más equilibrada a largo plazo.

Yo hablo desde mi perspectiva: Barcelona, España. Aquí nos sobran vuelos (aeropuerto de Barcelona saturado), hoteles, apartamentos turísticos, restaurante y cafeterías. No digo que deban desaparecer, digo que sobran, que han superado un límite razonable. La crisis puede hacer que queden los que encajen con una movilidad razonable y un turismo de calidad. ¿Quien no quiere que sea así? La mayoría de ciudadanos lo queremos.

¿Puede eso suponer una crisis de ajuste para las líneas aereas (sobre todo las low cost), para empresas como AirBnB, para algunas cadenas de hoteles, para las agencias de viaje, etc.? Sin duda. Pero, insisto, es inevitable.

En el mundo de la movilidad y el turismo hay que cambiar cantidad por calidad. La movilidad ha de ser minimizada y sostenible. El turismo ha de ser de calidad y no de masas. Hasta los propios turistas lo agradecerán. Y por descontado los ciudadanos de las grandes ciudades, como Barcelona. E incluso a la larga los de los municipios turísticos.

¿Qué ventajas nos puede acarrear? Yo creo que muchas:

  • Un desarrollo más racional de las ciudades y los destinos turísticos
  • Un reequilibrio de la oferta inmobiliaria, tanto en propiedad como en alquiler
  • Una mejora medioambiental general, tanto de la contaminación medioambiental como la acústica:
    • Menos vuelos
    • Menos desechos
    • Menos destrozos del medio natural
    • Menos cruceros

Incluso, si se promueve el turismo de proximidad, abandonado hace muchos años, una recuperación de la España despoblada, algo que a todos nos preocupa y que tiene consecuencias muy positivas. Entre ellas la prevención de incendios forestales.

¿Y cómo se puede acelerar eso? ¿De donde se pueden sacar los recursos para hacerlo posible?

Pues ahondando en la imposición indirecta, algo que no le gusta a los empresarios (yo creo que en especial a aquellos que apuestan por bajos precios y no por alto valor), pero que ya ha estado aplicando en muchos sitios antes de ahora. Por ejemplo, las tasas turísticas aplicadas por el Ayuntamiento de Barcelona.

Se deberían subir las tasas aeroportuarias. Pero no las que cobra AENA, sino crear una tasa pública que hiciera inviable los vuelos low cost al nivel en el que lo son ahora (vuelos europeos, por ejemplo, por menos de 100€). Lo mismo las portuarias, de forma que redujéramos el números de cruceros, que aportan contaminación y aglomeración a las ciudades en las que amarran,  dándoles muy poco a cambio. Sobre todo los que vuelvan a sus pasajeros para estancias de pocas horas que hacen que vaguen como zombies con patines por la ciudad.

También se deberían subir los impuestos a las gasolinas, de modo que, aprovechando la caída de los precios del petroleo, parte del margen pasara a engrosar las arcas públicas, y empujasen a más personas al uso del transporte público.

Todo ello generaría recursos financieros adicionales tanto para financiar el cambio como para reequilibrar los presupuestos de las administraciones públicas, muy deteriorados por la crisis del COVID19.

En fin, saliéndome de mi linea habitual, he incorporado este post con unas afirmaciones que asumo que pueden ser polémicas, pero creo que estamos ante una oportunidad de oro de cambiar el país. Dejar de ser un país de sol y playa, de low cost, de bares y cafeterías en cada esquina, de camareros y cocineros, CON TODO EL RESPETO por ellos, para ser un país más industrial, más equilibrado, más limpio, más sano.

Creo que si una mayoría queremos hacerlo, y nuestros políticos tienen la valentía suficiente para llevarlo adelante, PODEMOS hacerlo.

  1. Ferran Pi Roca dice:

    La escuela liberal más pura siempre ha priorizado en las empresas la obtención de beneficios sobre su responsabilidad social, considerando que ésta última es materia y control de los gobiernos, pero no de las empresas. De hecho considera que las acciones de responsabilidad social de las compañías vienen a ser una especie de impuestos que se autoinfligen por los costos que les suponen.

    Todo cambia y en los tiempos que vienen las empresas ganadoras serán las que presenten dos contabilidades: la económica y la social. El aporte de las empresas al planeta, el uso de nuevas tecnologías y el impacto social serán claves.

    Los beneficios serán legítimos y tendrán valor en la medida no sean considerados los responsables de los males de nuestro tiempo. Se trata de creación de valor para la sociedad. Es lo que dice Michael Porter (ver link de Harvard abajo del post).

    En el turismo estoy de acuerdo con Paco López. Los retos y el significado del turismo tiene que cambiar. Se han generado muchos problemas y hay muchos retos pero el equilibrio entre beneficios y aporte de valor social es clave.

    Ahora bien, el problema siempre son las transiciones. Podemos alterar los impuestos y normativas, pero ahora habrán muchas personas y empresas con serias dificultades y tenemos que sobrevivir. Turismo representa el 15% del PIB y automoción el 10%. No pasaremos al repunte de la actividad como simplemente volver a encender la luz. Los bares, restaurantes, camareros y cafeterías tienen que comer. Faltará un liderazgo de calidad para la transición a un turismo y movilidad de calidad que aporte valor social y resuelva los problemas de la transición. Liderazgo para la innovación que tenga legitimidad social.

    https://www.hbs.edu/faculty/Publication%20Files/20130523%20-%20FSG%20Shared%20Value%20Leadership%20Summit%20-%20MEP%20Keynote%20-%20FINAL%20FINAL_d18ef7ea-e736-4da0-b3b4-e9eac61b87a8.pdf

  2. pacolopez dice:

    Como siempre, no puedo estar más de acuerdo contigo, pero permíteme que haga algunas puntualizaciones, que espero que sirvan de complemento a tus palabras.
    Yo creo ser un liberal moderado, y como tal defiendo que la mejor manera de generar riqueza social es dejando que las empresas progresen. Creo que el beneficio empresarial, obtenido por medios lícitos y éticos, es el mejor motor de la riqueza de las naciones. Considerar que la obtención de beneficios es el problema podría ser el inicio de un gran problema, esa vez de verdad, para nuestra sociedad. La alternativa al capitalismo, en mi opinión, no existe. Existen, eso sí, buenos y malos entornos capitalistas, y hay que trabajar para vivir en un buen entorno capitalista. Un entorno en el que, como decís Porter y tú: «creen valor para la sociedad».
    Creo que las grandes empresas del mundo, en su inmensa mayoría, eso ya lo han entendido; y así lo reafirmaron en el último Foro de Davos. También lo han entendido los grandes inversores, como Blackstone.
    En cuanto al cambio de modelo de movilidad y turismo, 100% de acuerdo en que lo crítico será la transición. Aunque si se hiciese realmente bien, no tendría porqué caer mucho del porcentaje del PIB que representa, si consiguiéramos, como digo, convertir PIB de volumen a PIB de calidad, de margen. Quizás sea un utópico, lo reconozco, pero hay que ponerse objetivos ambiciosos.
    Un gran saludo,
    Paco

  3. Ferran Pi Roca dice:

    Muchas gracias Paco. Totalmente de acuerdo. La iniciativa privada continuará siendo en motor del desarrollo económico y el crecimiento no se entiende si no hay beneficio. La moderación es la mejor fórmula y el dogmatismo la peor. La riqueza la crean las empresas. Por otra parte aunque los objetivos sean ambiciosos y las transiciones cuesten, todo al final se consigue si ponemos la conciencia a trabajar en ello.
    Un abrazo,
    Ferran

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