29 de abril de 2020

La crisis es la nueva normalidad

A este paso habremos de modificar el concepto de crisis, porque no está siento algo excepcional sino normal. La extensión del período de parón económico como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus está haciendo caer el PIB del mundo y aumentar en vertical las tasas de paro y de cierres empresariales. Todo va en cadena.

Si esto sigue así, habrá que pensarse una nueva economía, más resiliente a este estado de crisis continua en el que nos encontramos más y más a menudo.

Eso implica cambios rotundos en muchas cosas y la redefinición drástica de muchos sectores económicos.

Trataré de ir reflexionando sobre ello en próximos posts.

  1. Ramon dice:

    Hola,

    yo hace muchos años que vengo pensando que uno de los problemas actuales es que se ha estado creando empleo y asignando recursos a sectores/industrias que realmente no aportan nada. Es cierto que hay demanda, pero es una demanda «tontorrona» por decirlo así. Ejemplos hay miles. ¿Cuántos recursos se dedican al marketing, medidos tanto en talento como en dinero?, ¿cuántas cosas que son absolutamente prescindibles tenemos todos en casa?, productos de usar y tirar, excepto material sanitario/higiénico ¿qué sentido tienen?

    Son muy abundantes los ensayos donde el autor se queja del frenazo en la productividad, en los avances tecnológicos (cada vez tienen menos impacto) y en el crecimiento económico y de los estándares de vida. Yo creo que una causa importante de todo esto es la mala asignación de recursos; es difícil asegurarlo porque el progreso no es una función directa de la inversión, pero tengo la impresión de que podría avanzarse mucho más rápido.

    Veremos que nos depara el futuro, pero el abaratamiento de las energías renovables, el 5G, la robótica, el crecimiento de la economía digital pueden dar un nuevo empujón a la productividad y crecimiento. El teletrabajo puede tener un impacto enorme en las corrientes migratorias y por ende, en la evolución del precio de la vivienda, ambas cosas impactan tremendamente en la calidad de vida.

    En resumen, una economía más centrada en resolver los problemas de la gente, los problemas de verdad, en lugar de satisfacer la demanda puede devolvernos a la senda de crecimiento que todos deseamos.

  2. pacolopez dice:

    Apreciado Ramón,
    Te agradezco tu comentario.
    Déjame que te hable de la asignación de recursos que mencionas.
    Estamos en un sistema capitalista. En este sistema la asignación de recursos se produce de forma natural en función de la demanda del mercado, y la demanda depende de nosotros, de los consumidores, de los ciudadanos. Los empresarios no producen lo que quieren ellos, sino, en principio, de lo que el mercado les pide. El poder de cambiar las cosas está en nuestras manos.
    Las administraciones públicas, los gobiernos, están para informar y educar a los consumidores, apoyar a los empresarios para que arriesguen, y regular y controlar el mercado para que se sigan unas reglas éticas.
    Yo creo que podemos, todos, consumidores, empresarios y gobierno, cambiar las cosas en el sentido que dices, pero no depende solo de gobierno y empresarios, depende también de nosotros.
    Ojalá esta crisis suponga un impulso a ese cambio.
    Saludos,
    Paco

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