30 de noviembre de 2020

La vergüenza de los paraísos fiscales

Leo en elDiario.es que anualmente los países pierden casi 360.000 millones de euros en impuestos evadidos a través de paraísos fiscales. Es algo sin duda vergonzoso.

Es una vergüenza para los países que lo hacen posible: los llamados paraísos fiscales. Y, sorprendentemente, en la lista de los más importantes de esos «paraísos» no aparecen países exóticos, sino que, según un informe de Tax Justice (una ONG), los 5 paraísos más importantes son:

  1. Las Islas Caimán, que es un territorio de soberanía británica
  2. ¡El mismísimo Reino Unido de la Gran Bretaña! (Jersey, Islas del Canal…)
  3. ¡Los inocentes Países Bajos!
  4. ¡La angelical Luxemburgo!
  5. ¡Los propios Estados Unidos! (Delaware…)

También es una vergüenza para los países que lo sufren pero a la vez no son capaces de ponerse acuerdo para atajarlo de raíz. Que saben que el principal responsable de ese verdadero «eje del mal» es la propia admirada Gran Bretaña, ese país tan pulcro al que todos admiramos como uno de los (teóricamente) más serios del mundo.

  1. Ferran Pi Roca dice:

    También es un delito. A la hora de delinquir, los países “serios” sopesan racionalmente el costo y el beneficio del fraude. ¿En qué estaba pensando el Barclays si no, cuando manipularon las tasas Libor? El racionalismo económico de Gary Becker deja huella en muchos países por el lado malo.

    En los países “menos pulcros”, lo llevamos en la cultura. Cada uno se autojustifica de sus pecados fiscales como puede para no tener remordimientos de conciencia.

    Algunos ricos evaden, pero muchos de los que no lo son también son amigos de la farsa y la estafa. Si no sabes engañar es que eres tonto. Hecha la ley hecha la trampa. En España hemos crecido con esa literatura picaresca donde los ladrones hacen gracia. Pero no nos hace ninguna cuando caemos, como tontos del bote, en el cuento de la estampita. En realidad queríamos estafar al tonto que nos estafaba. O nos creíamos más listo que él. Muchos nos creímos listos (¿o confiados?) invirtiendo en las “Preferentes”, pero no tuvimos nunca preferencia a la hora de cobrar.

    La evasión fiscal es una unidad de negocio dentro de la industria de la corrupción. 360.000 millones es mucho dinero y un coste de oportunidad ante la precariedad de la economía y la sociedad. El problema es que la conquista de valores como la libertad y la democracia se convierte en una falacia cuando se perpetúa este problema. Necesitamos referentes, no evasores.

  2. August dice:

    Dónde está suiza?!
    Una curiosidad…

  3. pacolopez dice:

    No tengo conceptuada a Suiza como paraíso fiscal. Lo es?

  4. August dice:

    Por lo menos aquí entre mis conocidos tiene la fama de serlo.
    Para mi no lo es, quizás porque mi nivel de inversión no llega al nivel adecuado?

Comentario: