7 de enero de 2021

20 años después estamos cerca de vivir la explosión de otra burbuja de Internet: las criptomonedas

En el año 2000 vivimos el ascenso meteórico de los precios de las nuevas empresas ligadas a Internet, un fenómeno que se decía que iba a cambiar el mundo, pero que pocos entendían ni mucho menos eran capaces de dimensionar en cuanto a su impacto económico, pero con el que muchos se estaban haciendo ricos. Las cotizaciones de las empresas de Internet (por ejemplo nuestra Terra) subían en vertical. La gente comprada porque querían hacerse ricos. Aunque no sabían porqué. Las valoraciones eran irracionales, pero no importaba. Empresas que perdían dinero o que incluso no tenían ingresos, se valoraban de mil maneras diferentes, cada cual más rara, para justificar un precio inexplicable. Internet era la gallina de los huevos de oro, y había que ser el primero en aprovecharse de esa gallina.

De pronto, la burbuja explotó y las bolsas cayeron estrepitosamente, generando una crisis mundial. Las valoraciones se desplomaron y muchas prometedoras empresas cerraron o fueron vendidas a precio de ganga.

Sin embargo, pasados los años, Internet y las empresas que supieron aplicarlo se convirtieron en las mayores empresas del planeta. El lector sabe que estoy hablando de Facebook, Amazon, Google, y tantas otras. Algunas incluso nacieron después del crack del 2000. Quienes invirtieron en ellas obtuvieron rentabilidades increíbles. Todas obtienen beneficios millonarios y han cambiado el modo de vivir, trabajar, educarse, informarse, comunicarse y entretenerse de todos los habitantes del mundo. Han cambiado el mundo.

Sin duda aquellas locura del 2000 estaba justificada. Ahora lo sabemos. Pero no lo estaba entonces. No era el momento y no se daban todavía las bases para el gran salto, que había que acabar de construirlas.

Creo que en estos momentos vivimos un escenario similar con las criptomonedas, de entre las que destacaré, por ser la más emblemática, el Bitcoin. De hecho usaré el término bitcoin para referirme en general a las criptomonedas.

Yo soy muy escéptico sobre el valor de las criptomonedas, como he escrito en este blog muchas veces. Pero acabo de leer un interesante artículo que me pasa un amigo y lector, que me ha ayudado a avanzar en mi juicio sobre el tema. Voy a explicar a continuación mis reflexiones sobre al asunto. Y ante todo empiezo por decir que estaré encantado de que añadais vuestros comentarios o rectificaciones respecto a lo que voy a decir, siempre que sirva para que todos nos iluminemos un poco más sobre un tema tan complejo.

Empiezo.

El bitcoin nace como una tecnología que busca que una aplicación pueda ejecutarse descentralizada, sin que sea necesario un tercero para controlar y certificar sus resultados. esa tecnología se llama blockchain.

El resultado es que la aplicación en cuestión sea resistente a la censura, al control:

  • ¡Al bitcoin no lo controla nadie!
  • ¡Es la divisa del pueblo…!
  • ¡Es la libertad, el capitalismo libre!
  • ¡Permite hacer pagos sin que nadie los controle!

Es una idea libertaria que entusiasma a sus pioneros. Primero a los propios frikis informáticos que lo inventan, pero enseguida a los frikis libertarios de distinto signo (que siempre han estado ahí y ahora han salido orgullosos a las calles de todo el mundo, como ayer mismo se vió en el Congreso de los Estados Unidos). El bitcoin lo han abrazado como el Mesías en su lucha contra el establishment.

Pero, si se hubiera quedado ahí, la burbuja se habría desinflado pronto. El problema es que ese mundo libertario tiene un lado oscuro, la Deep Internet, en la que no solo habitan ellos, sino fuerzas más poderosas del mundo de la mafia y la delincuencia, que tienen un gran problema: necesitan blanquear millones de divisas clásicas, y las policías del mundo les siguen la pista y acorralan a las entidades bancarias por las que los encauzan. La solución: comprar bitcoins, porque una vez convertido en bitcoins la policía y el fisco pierde el rastro.

La llegada de ese enorme flujo de dinero supuso un impulso en la cotización de la criptomoneda, lo que hizo que se fijaran en ella muchos especuladores que la vieron como una vía rápida para hacerse rico, más que como un producto o servicio.

Esa espiral de precio se ha disparado con la entrada en el mercado del bitcoin de nuevas plataformas y nuevas empresas, sobre todo startups que se mueven en el mundo de las aplicaciones financieras (el fintech) y a las que les resulta más fácil desarrollar sus servicios sobre las plataformas de criptomonedas (Ethereum, por ejemplo, o el propio bitcoin) que hacerlo en los sistemas financieros o bancarios tradicionales. Y sus clientes potenciales (los frikis que antes citaba, así como los especuladores que ya están o conocen las criptomonedas), acuden gozosos a ellas, incluso como inversores antes que como clientes. Todo ello alimenta el monstruo.

Algunas de ellas incluso han formalizado rondas de inversión en bitcoins, a las que han entrado a saco todos ellos. Y, como novedad, han empezado a invertir algunos fondos de inversión que empiezan a tratar de posicionarse ante el potencial de la tecnología blockchain a largo plazo. Eso está elevando aún más los precios, llevándolos, en mi opinión, a un nivel de ruptura.

En definitiva, el precio del bitcoin se sustenta en una demanda irracional, de compradores que o son frikis o son especuladores que tratan de forrarse con un activo que no tienen ni idea de cómo se sustenta ni por qué vale lo que cuesta, y a corto plazo creo que se hundirá. No sé si tardará unas semanas o unos meses en hacerlo, pero yo creo que no tardará mucho. Me mojo.

Pero, ¿no hay valor en absoluto en el bitcoin? Sí que lo hay, y muy grande: en su tecnología, a mejor dicho, en su filosofía: la de una informática sin censura, no sometida a un poder central, que puede cambiar Internet en poco tiempo, hacia un Internet, en el mundo de las transacciones financieras, al menos, más descentralizado y más sano. Y probablemente en un amplio abanico de otras aplicaciones que aún estar por desarrollar.

En el mundo de las divisas, la tecnología criptomonedas/blockchain, si se me permita llamarla así, puede ser la base de la primera criptodivisa divisa de ámbito mundial, respaldada por las grandes potencias y los organismos internacionales (ONU, Banco Mundial, FMI…), incluidos los mayores bancos centrales (FED, BCE, BoJ, BoE, BPoCh…).

Las posibilidades de esa tecnología están empezando a vislumbrarse y eso es lo que hace que grandes fondos de inversión estén empezando a posicionarse en los principales players, y explique que las plataformas que lo hacen posible (Ethereum, etc.) estén cotizando a precios astronómicos.

En resumen: las criptomonedas no son una buena inversión, que probablemente vaya a la baja y mucho y pronto; pero sí que los son las plataformas que han desarrollado la tecnología blockchain, y que harán posible los avances en un futuro bastante cercano en el lanzamiento de la o las criptomonedas «oficiales» y en el desarrollo de otras aplicaciones descentralizadas que permitan evitar el hackeo y la censura de su contenido.

Muy parecido a lo que pasó en el año 2000 con la burbuja de Internet.

 

  1. August Keller dice:

    Me parece que te has metido en el asunto, Paco,
    y has cambiado tu posición anterior si te entiendo bien: a la larga se impondrán.
    Lo que aún está abierto quién y cómo. A mí Bitcoin me parece un candidato.

    Estoy leyendo unos libros que permiten hacerte una idea propia:
    Digital Gold de Nathaniel Popper, un libro ameno contando la historia desde el principio.
    Why Buy Bitcoin de Andy Edstrom, teoría macroeconómica sobre lo que es dinero y Bitcoin
    The Bitcoin Standard de Safedean Ammous, algo parecido defendiendo la escuela de Viena
    Mastering Bitcoin de Andreas Antonopoulos, una guía completa de Bitcoin y Blockchain desde el usuario hasta el programador
    Bitcoin and Cryptocurrency Technologies de varios autores, la explicación más técnica

  2. pacolopez dice:

    Sin duda es un tema en el que hay que profundizar.
    Gracias por la bibliografía.
    Desde luego creo que a la larga se impondrán, pero en base a la utilidad de la tecnología. Como monedas no lo veo tanto. Pienso que serán los bancos centrales quienes lanzarán sus monedas digitales. Quizás el principio cada uno por su lado y en un futuro puedan llegar a un establecer una criptomoneda universal, sustentada por todos ellos.
    Saludos.

  3. Rafa Macías dice:

    The Bitcoin Standard de Safedean Ammous

    Igual, después de leerlo, aumenta la perspectiva.

    Un saludo.

  4. pacolopez dice:

    Lo buscaré y trataré de leerlo. Gracias.

  5. pacolopez dice:

    Acabo de ver un video de él tratando de explicar su tesis, y sigue sin convencerme, lo siento.

  6. Francisco Pereira dice:

    Estimado Paco, tiempo sin pasar por aquí, y leyendo varios de tus post, te comento que sigo escribo mi trabajo sobre criptomonedas regulación fiscal, tratamiento contable, te preguntaras porque he tardado tanto, realmente después de julio del año pasado lo deje aparcado, lo estoy retomando nuevamente e investigando con nuevos artículos y bibliografia, deseo añadir algo, las criptomonedas en si misma no resuelven ningún problema existente en la economía, además que si las vemos como inversión existen áreas comerciales o de inversión que presentan, antes de la pandemia, obvio, retornos iguales o mejores y más seguros. Obviamente en las actuales circunstancias es necesario tener aplomo y no ser engullido por la desesperación de ver como va la cuenta de resultados de la empresa, o mirar como se postergan proyectos que para un más adelante, que es tan ajeno en estos momentos que ningún vidente podría decir un pronostico cierto sobre su inicio.

    Cuando finalice este placer intelectual, te lo enviare, para que si tienes tiempo me des tus comentarios.

    Al leer este artículo, tuve un fuerte retroceso hacia tiempos donde mis padres trabajaban duro, como muchos tantos, y de como trataban de cuidar su esfuerzo y dinero para que mi hermanos y yo tuviésemos un futuro, que por cierto en este momento comparto de igual forma que tu el sentimiento de desasosiego que te invade, no hay nada que asuste más, que saber que dentro de esta situación calamitosa, oyes a muy pocos preguntar, quien es el real responsable de esta crisis, te percatas que ciertas organizaciones u organismos internacionales incrustan su cabeza bajo tierra cuando de responsabilidades se trata, ellos saben donde están, las personas que han fallecido, en cualquier parte, no son únicamente estadísticas, la cuenta que vamos a tener que pagar durante los próximos años en materia económica no es posible cuantificarla al menos por ahora, solo ver cuantas empresas han cerrado o despedido personal sin importar su tamaño, muchas de estas jamás volverán, las generaciones que vendrán tendrán que correr por un camino lleno de piedras, ladrillos, latas cortantes, vidrios rotos, solo con medias, por lo que el futuro de los nuestros no tiene un panorama muy alentador, por lo que tu articulo sobre lo que piensan los jóvenes de las empresas y sus fantasmas se puede exacerbar.

    El ver como parte de la gente que ha recibido ayudas para su manutención en estos tiempos han cambiado su objetivo y los ha invertido como rapiñas para poder «hacerse ricos» sin esfuerzo alguno es vergonzoso, ver que la gente que pregunta sobre las criptomonedas las ven como el medio de escape del ojo escrutador de un gobierno que mete su manos en sus bolsillos y se queda con parte de su esfuerzo, este pensamiento ha llegado ha convertirse en dogma, sin embargo cuando la situación aprieta ves a la gente pidiendo ayuda a sus gobiernos respectivos a través de programas de salud, programas económicos, de educación, y etc. Acaso no se han dado cuenta que todo eso cuesta. Ojo existen administraciones gubernamentales inescrupulosas, Venezuela actualmente es un adalid de ello, pero no todo el mundo se conduce así. La gente es codiciosa.

    Para terminar y disculpa lo largo lo quiero hacer con pensamientos que van muy bien con el tono de este artículo, estos son:

    «El dinero lo ganan todos aquellos que con paciencia y fina observación van detrás de todos los que lo pierden» – Benito Pérez Galdós

    «El dinero se adquiere con trabajo, se guarda con temor y se pierde con gravísimo dolor» – Casiodoro

    «El dinero no debe entrar en la casa de las gentes honradas más que por la puerta de la virtud» – Jacques Amyot

  7. pacolopez dice:

    Apreciado Francisco, estaré encantado de leer tu trabajo cuando lo hayas acabado. Y gracias por un comentario tan interesante. Saludos.

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