¡Cuidado! Llegan los agentes de la IA
¿Qué haremos con las personas?
Los agentes de la IA se asemejan a los agentes del ICE, la agencia de detención y expulsión de los inmigrantes norteamericana. Están llegando a la vida empresarial y su impacto sobre el mercado laboral se prevé enorme.
Poco a poco se van perfilando los damnificados de la IA. ¡Y la lista sólo acaba de empezar!
¡Es una revolución! Especialmente en el mercado de los trabajadores de cuello blanco.
A modo de aperitivo:
Los abogados. La IA ya es un abogado más. Y de los buenos. Las empresas y los particulares han empezado a utilizar las aplicaciones de IA (Claude, ChatGPT…) para redactar y revisar contratos, hacer informes jurídicos, etc. Los bufetes han frenado en seco la incorporación de nuevos abogados.
Los asesores fiscales. Las declaraciones fiscales las están empezando a hacer los agentes de la IA. ¿Ya le has pedido que te revise, o incluso que te haga, tu declaración de renta?
Los consultores. Las acciones de las principales consultoras del mundo (accenture, por ejemplo) han caído en picado. La contratación de futuros consultores todas las firmas se ha reducido drásticamente. Y no sólo porque los equipos son mucho más eficientes con la IA, sino porque sus clientes han reducido sus encargos, porque abordan internamente sus problemas con ayuda de la IA.
Los programadores, y las empresas de software en general. Los programas de IA programan más rápido y mejor que los mejores programadores. Las empresas se preguntan: ¿para qué los necesitamos?. Han surgido términos como SaaSapocalypse en paralelo al hundimiento del precio de las empresas de SaaS (software as a service). E incluso se están viendo afectadas las empresas de ciberseguridad. Nadie se libra de este tsunami. Los emprendedores y los inversores están de los nervios.
La lista se amplía cada día.
El impacto en el mundo de los white collars es terrible y requerirá de un cambio drástico en el panorama empresarial.
Los blue collars no se libran de ese impacto, pero parece (parece) que el impacto puede no ser tan grave, e incluso puede que llegue a ser positivo.
Un ejemplo de lo que la IA está empezando a suponer en el mundo de los trabajadores manuales: los mecánicos que revisan motores de vehículos o las averías de cualquier electrodoméstico o aparato mecánico-electrónico, se pueden acompañar, con la ayuda de una tableta o de sus teléfonos móviles, de la consulta oral, gráfica o escrita online a poderosos sistemas de IA que conocen los manuales de funcionamiento, que localizan las averías, que sugieren soluciones… La productividad da un salto adelante que nos puede parecer inimaginable.
Por otro lado, los potenciales clientes también tienen a su alcance esas herramientas, y reducen las llamadas a los técnicos a las imprescindibles, aparte de dirigir y controlar mejor su trabajo.
En conclusión, lo dicho, por si alguien no lo sabía ya: estamos ante una revolución que exigirá un reencaje de nuestros modelos económicos, laborales e incluso sociales. ¡Y sólo estamos al inicio!

