¿Estáis creando valor en tu empresa?
Si no sabeis si creais valor, teneis un problema
Si un empresario no crea valor, no hace bien su trabajo.
¿Creais valor en tu empresa?
Hay muchos empresarios que no crean valor sino que se limitan a ir tirando, a sobrevivir. Es decir, que no pagan dividendos a sus accionistas o que lo que les pagan supone una rentabilidad sobre el patrimonio que tienen invertido que está muy por debajo de lo razonable.
Los accionistas (sobre todo si no son directivos y no obtienen ingresos colaterales de la empresa) más pronto o más tarde se mostrarán insatisfechos y se plantearán la venta de sus acciones para dedicar el capital a inversiones que les den una mayor rentabilidad.
Por desgracia es algo que ha ocurrido en el pasado en España, como consecuencia del boom inmobiliario; y que aún ocurre. Y que también ha supuesto la venta de empresas industriales a fondos de inversión y al capital foraneo, así como el cierre y la liquidación de muchos negocios. A ello nos ha conducido la ausencia general de gestión por valor. Empresas que se han regido sólo por la tesorería o por la cuenta de resultados; cuyos gestores se han conformado con “ir tirando” y sus accionistas no han sabido darse cuenta de la pérdida tácita de valor, hasta que ha sido demasiado tarde.
A la pregunta de si se crea valor cada ejercicio hay dos respuestas: una fácil y otra más complicada.
Ninguna de las dos es perfecta, pero ambas sirven.
La respuesta fácil consiste en dividir el valor del Patrimonio Neto de la empresa por el número de acciones o participaciones, para calcular el valor de cada acción o participación. Es un valor que podríamos llamar contable o estático.
La cifra resultante se puede comparar con la del ejercicio anterior ver en qué porcentaje ha crecido, o decrecido. Si ha decrecido, y no se han repartido dividendos en el ejercicio, es bastante obvio que no se ha creado valor.
Si se han repartido dividendos, hay que hacer unos ajustes, en los que ahora no me voy a detener.
Si la cifra ha crecido, hay que comparar el porcentaje de crecimiento con la tasa de rentabilidad que los accionistas esperan ir obteniendo cada año del patrimonio que tenían invertido en la empresa al inicio del ejercicio. Si el crecimiento es superior a esa tasa requerida, los gestores han creado valor; si es inferior, no lo han hecho. Y así año tras año.
Si en el medio o largo plazo los accionistas ven que el crecimiento del valor de sus acciones es inferior al deseado, empezarán a plantearse la posibilidad de venderlas e invertir en otros proyectos más rentables. Hemos visto tantos casos de accionistas que venden… Me viene a la memoria el caso de las ramas familiares disidentes en la empresa Freixenet, por ejemplo.
No hace falta decir que si los gestores piden a los accionistas poner más capital, se negarán a hacerlo. Quizás frustrando planes de expansión y condenando a la empresa a perder cuota de mercado e iniciar el declive.
Esa es forma más fácil de seguir la evolución del valor que toda empresa debería realizar cada año.
Si se quiere ir más allá, se puede complementar con la vía más complicada: hacer una valoración dinámica del equity value de la empresa a partir de una proyección estimada a varios años de la evolución de su cuenta de resultados y su balance.
Está claro que este ejercicio es mucho más complejo de hacer y exige la participación de expertos. De hecho es un ejercicio que no se acostumbra a hacer cada año, sino sólo cuando los accionistas se plantean la venta de la empresa. Requiere un esfuerzo y tiene un coste. ¡Y tampoco arroja un resultado exacto!
El valor estático sirve para hacerse una idea de si vamos bien o no. Se basa en lo que la empresa es aquí y ahora. El valor dinámico sirve para negociar un buen precio de venta. Se basa en las expectativas futuras de beneficio que tienen los accionistas.
En definitiva, no podeis dejar de calcular cada año, al cierre del ejercicio, el valor de cada acción de la empresa, haciendo una sencilla división del Patrimonio Neto por el número de acciones. Y comparar el resultado con el del año anterior. Y reflexionar sobre ello.
¡Cuesta poco y aporta mucho!
¿Ya lo haceis en tu empresa?
Nosotros sí que lo hacemos.

