Gestionar una empresa no es tan difícil
Hay que centrarse en lo básico
España es un país de aspirantes a funcionarios, pero desgraciadamente no aspirantes a empresarios.
Muchos de los que no pueden ser funcionarios acaban siendo empleados, pero con mentalidad de funcionarios. Es triste pero es así. Y así nos va.
Y de los que se llaman a sí mismos empresarios, un gran porcentaje se limitan a ser oportunistas especuladores, sin un proyecto de generación de valor sobre bases sólidas sino de conseguir el consabido “pelotazo” (que es tristemente un invento español).
El círculo vicioso de empleados-funcionarios y empresas gestionadas por oportunistas-especuladores está en el núcleo del cáncer que consume la economía y la sociedad española. Porque además se retroalimenta: unos justifican a los otros y viceversa.
Hay sectores donde la importancia de este círculo vicioso es mayor que en otros. Especialmente grave es en el sector de servicios, y en la hostelería, el ocio y el turismo, que son los motores de nuestra economía.
¿Quién sale perjudicado por este fenómeno? En general todos los españoles, pero especialmente los empleados motivados y productivos (que milagrosamente aún los hay) y los empresarios serios y cumplidores que defienden un proyecto bien armado de futuro (que también los hay y que son la única esperanza que nos queda).
El gran fracaso de fondo de nuestra sociedad es la ausencia de preparación de nuestros potenciales empresarios (dejo aparte la recuperación de la mala prensa de la figura del empresario, que es otra asignatura pendiente).
Por si algún empresario o aspirante a empresario lee este post, quiero defender la idea de que gestionar una empresa es fácil si se respeta lo básico.
Lo primero es asegurarse de poder ofrecer un producto o servicio que se venda de forma continuada, en cantidad suficiente y a un precio suficiente para cubrir todos los costes. Tanto los costes variables (proporcionales a las ventas) como los fijos (el equipo humano y la estructura necesarios para que la empresa funcione). De manera que de los ingresos de las ventas, una vez deducidos los costes, dejen un beneficio suficiente para remunerar el capital que el negocio requiera (hay modelos de negocio que requieren más capital que otros). Ese capital lo habrán de poner o los accionistas o los bancos. Los bancos exigen a cambio unos intereses y los accionistas unos dividendos. Si la empresa no produce suficientes beneficios para pagarles a ambos, entonces no tiene viabilidad.
Explicado en un párrafo es así de sencillo.
¿Por qué no se les explica a nuestros jóvenes en los institutos y se les amplía en la universidad? ¿Por qué no hay programas de divulgación (incluso en las televisiones) para hablar de ellos?
Sin buenos empresarios el país no tiene futuro…


El problema en España es que se sueña con el "pelotazo" (del 0,1%) en detrimento del trabajo bien hecho y el sacrificio que implica ser empresario en el 99,9% de los casos. Y que efectivamente no se le reconoce a los empresarios.
Cuánto razón tienes Paco,
con tu comentario y que pena es.
Yo veo una causa en el miedo:
Todos preferimos la seguridad.
El problema surge de la valoración equivocada del riesgo.
Como nadie explica bien lo que tú haces aquí, y las grandes prebendas que trae ser empresario legal con éxito, algo que no mencionas, los empresarios encima tenemos mala fama y solo unos pocos chiflados con vocación se dedican a eso.
Pero como desde América nos vienen las noticias de chavales que han conseguido formar unicornios que se repiten, sospecho que eso se está cambiando. Máxime si con la IA ya pueden formar empresas muy rentables y pequeñas evitando depender de esos empleados/funcionarios que abundan.
Soy optimista. La realidad se impone y aquí hay mucho espabilado.