Las caídas de ventas, y la consiguiente caída de precios son palpables en toda España. Los excesos de antaño nos traen las penas de hogaño.
Cuando lo avisábamos algunos hace un año, e incluso dos y tres, había quien nos miraba con un deje de sorna. Ahora esos mismos deben pensar en nuestros avisos, quizás para arrepentirse de no haberlos tenido en cuenta.
¿Servirá para que aprendamos algo?

