Invertir en capital riesgo
Sin duda, pero no con cualquiera
Cuando invierto en activos alternativos, es decir, en lo que se conoce como capital privado, capital riesgo o private equity, suelo hacerlo a través de fondos; y en lo que trato de fijarme es principalmente en quién va a gestionar mi dinero. Es lógico, porque la calidad profesional de los gestores de esos fondos es el factor determinante del resultado final.
Las gestoras invierten en unos 10 proyectos en cada fondo, y aunque la distribución de resultados siempre responde a una Campana de Gaus; es decir, va de los proyectos fallidos a los muy exitosos, los mejores gestores consiguen que estos últimos pesen más que los primeros, y en consecuencia la TIR del fondo se sitúe en las tasas prometidas o incluso por encima de ellas.
Sin duda alguna no es un trabajo fácil, pero el capital riesgo atrae en los últimos años a los mejores gestores, y el premio por su éxito es muy suculento.
A lo largo de los más de 15 años que invierto en este tipo de activos, he ido aprendiendo qué es lo que funciona y lo que no. Y sigo aprendiendo.
Las conclusiones a las que he llegado hasta ahora la voy a compartir con vosotros mis lectores, por si os interesa entrar en este apasionante apartado de las inversiones.
Para empezar es normal empezar por invertir en fondos de fondos. La mínima cantidad posible. Es una manera de empezar a entender cómo funcionan este tipo de activos. Aunque, eso sí, hay que tener paciencia, porque los resultados pueden tardar en empezar a llegar más de 5 años. Y hay que asumir que por su elevado coste y por la lejanía de las operaciones, invertir en fondos de fondos es desaconsejable, y hay que evitarlo en cuanto se pueda, para pasar a invertir directamente en fondos que invierten en activos, y así evitar la capa intermedia. Seguro que cualquiera de tus bancos te ofrece algún fondo de fondos en el que empezar a invertir. Con cantidades pequeñas.
En cuanto podais dedicar una cifra mínima de 100.000€ a un fondo, plantearos hacerlo. La primera pregunta que habeis de responderos es: ¿con qué gestora? Mi consejo es que sea una gestora que reúna cuatro atributos:
Que sea local. Es decir, española. Pero que tenga suficiente capacidad para ir más allá de proyectos españoles. En mi experiencia las gestoras globales obtienen peores resultados que las locales. Y además exigen tickets de inversión mucho más altos. En España hay muchas gestoras. La web de la CNMV te puede facilitar una lista. Sólo una gestora española es capaz de entender la cultura empresarial española/europea; sobre todo en las operaciones de buyout, por mucho que aquí tengan un equipo local.
Que esté especializada. Tanto por sector o tipo de negocio (infraestructuras, inmobiliario, salud, biotecnología, software…) como por tipo de operación (seed capital, growth, buyouts, deuda…). Escoge aquel segmento en el que tú te encuentres más cómodo. Y a poder ser diversifica. Intento evitar las gestoras que hacen de todo. No se puede ser bueno en todo.
Que sea pequeña o mediana. Por la misma razón. Si es local y está especializada, probablemente es pequeña o mediana. Los pequeños inversores sólo somos números para las grandes gestoras. Y a pesar de ser pequeña ha de tener un buen equipo de análisis y unos general partners (los socios principales o GPs) de alto calibre profesional.
No inviertais si no habeis podido conocer personalmente a aquellas personas que van a gestionar vuestro dinero. Es algo que aplico a rajatabla. A poder ser insisto en conocerlos en persona (no por pantalla). No me gusta que mi dinero se amague detrás de unas siglas, por muy famosas que sean.
Sed muy cautos si vais a invertir en el primer fondo de una gestora. Analizad mucho más a fondo el currículo de los GPs. Un primer fondo suele acabar siendo un fiasco o un gran éxito. Habeis de evitar meteros en uno de los primeros. Yo he vivido personalmente ambos casos. Ahí es aún más importante el “zapatero a tus zapatos”.
Sed conscientes que las buenas gestoras no lo son toda la vida. El crecimiento, el exceso de éxito, la madurez profesional de sus GPs, incluso la retirada formal o tácita de los fundadores, pueden hacer que los mejores dejen de serlo. Es algo que hay que anticipar, porque los malos resultados pueden tardar años en revelarse.
Y acabo comentando dos casos de buyouts que nos son muy cercanos y que demuestran lo dicho: que las grandes gestoras también cometen grandes pifias.
Son dos compañías catalanas, Codorniu y Pronovias, líderes en sus respectivos sectores, en las que probablemente los fondos no van a recuperar el capital que han invertido, como consecuencia quizás de:
Una visión demasiado optimista de la empresa y del sector
Equipos de dirección transitorios que no han funcionado
Mercados en decadencia que no se supieron ver
Posicionamientos estratégicos “incómodos” (del estilo just in the middle)
En definitiva probablemente una mala valoración previa de la cultura y los riesgos del negocio
Un precio de compra excesivo
Un apalancamiento excesivo de la compra
Un breve comentario de cada caso, a partir de la información que se ha publicado de ellos.
Pronovias (vestidos de novia)
El fondo londinense BC Partners compra la empresa en julio de 2017 por 550 millones de euros (M€), apalancándola con 275 M€. El fundador de la empresa alega falta de sucesión y quizás se ahorra mencionar un futuro complicado, tanto por su posicionamiento intermedio entre las firmas de lujo o de autor y los fabricantes asiáticos low cost como por la reducción de la demanda en el mundo occidental debido al descenso de las bodas formales. Además, abandona su posición ejecutiva.
En enero de 2021, es decir, 3 años y medio después, las ventas y los resultados están cayendo y han de refinanciar la deuda y aportar más capital.
En diciembre de 2022, dos años después, la crisis de deuda y de resultados hace que los financiadores (Bain Capital) se queden con las empresa. Seguramente ahí BC Partners se apuntó un pérdida total o muy importante.
La etapa con Bain tampoco logra mejorar las cosas y en 2024 presentan un ERE (expediente de regulación de empleo) y vuelven a aportar más capital. Llegan a este año, en el que se ponen en manos de un equipo de “situaciones especiales” para salvar lo que se pueda y ver si encuentran un comprador, en medio de una situación de pre-concurso (tratando de evitar la quiebra).
Es decir, tampoco Bain va a salir muy bien parada de la operación.
En definitiva, un completo fiasco del capital riesgo.
Codorniu (bodega de vinos espumosos)
La macro-gestora americana Carlyle compra el 90% de la empresa por unos 350 M€ en 2018. Empresa familiar de larga historia y arraigo en Catalunya, que pasa por una situación de crisis de resultados y crecimiento.
Por hacerlo corto: en 2026 está en venta, pero el sector no gusta (si preguntamos a cualquier gestor español de inversiones nos dirá que no invirtamos en una bodega). El consumo de alcohol está en retroceso, en especial en los jóvenes.
¿Conseguirá Carlyle recuperar su inversión? Es poco probable. Es posible que acaben encontrando un comprador industrial, pero ¿a qué precio?
Por cierto, a su eterna competidora y vecina Freixenet, tampoco le está yendo muy bien en su etapa propiedad de la alemana Henkell.

