La productividad negativa
Hacer menos con más
El crecimiento económico y la generación de valor en general es consecuencia de que la población humana es capaz, a lo largo de los siglos, de hacer más con menos. Es decir, de producir más con menos recursos.
Es lo que se llama productividad.
La mejora de la productividad es la base de todo.
Las empresas mejoran sus resultados porque mejoran su productividad. Los países mejoran su renta per capita porque mejoran su productividad.
Creo que a nadie le debe sorprender lo que estoy diciendo.
Obviamente, esa mejora de la productividad ha de hacerse dentro de unos parámetros éticos y sostenibles; pero ese no es el tema que quiero tocar en este post.
Quiero tocar una curiosa paradoja que se da a veces en determinados ámbitos: hay empresas y organismos (especialmente estos últimos) que en lugar de hacer más con menos, hacen menos con más.
Pido a mis lectores que lo piensen un momento.
Hay empresas que están tan mal gestionadas que ponen recursos sobre procesos mal diseñados y consiguen que en vez de producir más, produzcan menos. No suelen tardar en quebrar y desaparecer. Y en el mundo público, funcionarial o político, es muy habitual que se pongan más recursos de los necesarios para hacer algo que se haría mejor con menos recursos (principalmente humanos).
A mí me pasa a menudo en el ámbito funcionarial, donde unos funcionarios entretienen a los que están trabajando, ¡porque ellos no tienen trabajo!. El resultado es un servicio más lento y con mayor probabilidad de errores.
Un caso que he vivido personalmente varias veces: la entrada con mi vehículo en algún puerto argelino. El proceso de entrada, que debería durar entre 30 minutos y una hora, dura de 4 a 5 horas. ¿Por qué? Porque donde deberían haber 10 funcionarios a lo sumo, hay 30 o 40. ¡Y todos tienen que hacer algo para justificar su puesto de trabajo!
¿Cuántos casos de productividad negativa conoces?

