Mis predicciones personales para el segundo cuarto del siglo XXI
25 años que pueden ser fascinantes (o preocupantes)
El inicio de un nuevo año, que a su vez es el primero del segundo cuarto de siglo XXI, me anima a hacerme la siguiente pregunta: ¿qué podemos esperar que pase en el período 2026-2050?
El resultado han sido las siguientes reflexiones personales que me atrevo a hacer, y que quiero compartir con vosotros, los lectores de mi blog, ordenadas tal como las he pensado:
- Dejará de haber gasolineras como tal. Porque dejará de utilizarse la gasolina para los vehículos rodantes. Antes de 2050 llegaremos a una movilidad 100% renovable: baterías eléctricas, motores de hidrógeno o quizás otras opciones que aún no han visto la luz.
- Como consecuencia del abandono casi general de los motores de explosión, desaparecerán una gran mayoría de los talleres mecánicos. Los pocos que queden deberán especializarse en las partes de los vehículos que requieran de un mantenimiento: ruedas, frenos, amortiguadores, transmisión, electrónica, o la reparación de motores de hidrógeno.
- La comunicación será mayoritariamente vía satélite. Elon Musk es ahora mismo un adelantado a este proceso con su oferta Starlink. La comunicación por cable será residual.
- La energía eléctrica será de uso mayoritario, y estará producida principalmente por el sol y el viento. Pero una parte de ella procederá de centrales nucleares modernas que utilizarán tecnologías seguras. El avance en ese campo será exponencial.
- Todos los hogares del mundo desarrollado (que será mayoritario) estarán mucho más robotizados que hoy en día. Todos los electrodomésticos estarán conectados y robotizados. Un nuevo electrodoméstico que estará en todos los hogares serán las impresoras 3D, a las que acudiremos para hacer alimentos o crear piezas de recambio de nuestros robots.
- La relación de las personas con las máquinas (los robots) será principalmente por vía oral o visual. Desaparecerán los teclados. Desparecerán las pantallas, y desaparecerán los ordenadores en la forma en que los conocemos. Desaparecerán los móviles tal como los conocemos, sustituidos por minúsculos nano-aparatos; algunos de ellos incluso implantados en nuestro cuerpo. De la IA dejará de hablarse como algo nuevo. Toda la informática, todas las máquinas, dispondrán de programación y algoritmos de IA, que será capaces de autoprogramarse y autogestionarse, con la mínima intervención humana. El gran reto a nivel mundial será acordar unos límites. En este ámbito se jugará la humanidad su existencia. En el uso consensuado o autolimitado de la IA se llegará a una situación similar a la que se ha dado con las armas nucleares.
- Las oficinas serán radicalmente diferentes. El espacio principal serán las salas de reuniones (como ya viene siendo en muchas empresas) y sobre todo un espacio suficientemente amplio para que pueda acoger a toda la plantilla, que podría llamarse el FORO (apropiándose del concepto del foro romano), donde se presentarán y sobre todo debatirán abiertamente las personas, los productos, los proyectos y las ideas. El foro será el centro de las oficinas.
- Las comunicaciones unidireccionales (sin preguntas, sin debate, con mínimo o nula interacción) serán todas virtuales, como ya lo vienen siendo. Desaparecerán las comunicaciones unidireccionales hechas en persona.
- Los comercios, las tiendas, seguirán cambiando radicalmente su estructura (su layout). No tendrán grandes surtidos de productos, sino que habrá una parte reservada a la presentación de novedades (o ideas) a los clientes potenciales, incluyendo un intercambio de ideas entre las empresas productoras y esos clientes, y otra a la atención personalizada al cliente, gestionada principalmente por robots. La entrega será realizada a domicilio, mediante drones a casa o a un puntos de recogida, en la línea que ya se viene haciendo.
- Los medios de comunicación, es decir, las plataformas digitales de contenidos acabarán totalmente con los libros, las revistas, la radio, la televisión y el cine tal como los conocemos. Se producirá una enorme especialización temática de esas plataformas, potenciada por la IA, y se convertirán a su vez en medios de comercialización de productos y servicios relacionados con esos contenidos.
- El dinero físico (monedas, billetes) desaparecerá. Todo el dinero pasará a ser digital, virtual. Y los bancos seguirán con su perenne reconversión, adoptando un modelo digital cada vez más especializado.
- La robotización se extenderá a las fábricas, los hospitales, los hoteles, los restaurantes… a todos los sectores empresariales. Sólo se necesitarán cuatro perfiles humanos:
a) Gerente (gerenciales)
b) Responsables de procesos principales (chef, maitre, médicos especialistas, enfermería, fabricación…)
c) Responsables de procesos auxiliares (compras, logística, finanzas…)
d) Responsables de mantenimiento de robots
Desaparecerán los humanos ejecutores (camilleros, enfermeros, obreros, peones, limpiadores, recepcionistas, contables, administrativos, cocineros, camareros, etc.)
- Las escuelas y universidades se centrarán en tres conceptos:
o El foro, donde se fomentará la comunicación personal, el debate y el diálogo, apoyados por la orientación de verdaderos maestros. Sin robots, sin pantallas, sin teclados…
o El trabajo en equipo, orientado a la realización de proyectos
o La evaluación oral
- La formación humanística volverá a estar en el centro del proyecto educativo a todos los niveles.
- El debate sobre mitigar el crecimiento mundial para frenar definitivamente la explotación de los recursos del planeta y empezar a revertir el deterioro climático alcanzará su apogeo. No sé si antes del 2050 se llegará a tener un resultado en ese debate. Las empresas más perspicaces se adelantarán al resto desarrollando escenarios de supervivencia y rentabilidad sin crecimiento.
- Las empresas se verán obligadas a contratar a sus empleados con una oferta de trabajo para toda la vida, que cubrirá todas sus necesidades tanto profesionales (formación continua) como personales (apoyo doméstico, reposo, vacaciones…). La rotación de personal tenderá a cero.
- La natalidad repuntará en los países desarrollados, a la vez que de reduce en los países que aún se consideren en vías de desarrollo (principalmente en África).
- Desaparecerá el concepto clásico de horario laboral o vacaciones, tal como los conocemos ahora. Las empresas y sus empleados trabajarán conjuntamente en los proyectos de ambos, tanto los de la empresa como los de cada empleado. De hecho, las empresas más exitosas serán las que consigan una perfecta armonía entre los intereses de sus accionistas y los de sus empleados.
- La sectorización de la actividad económica que hemos realizado hasta ahora, dividiéndola en tres sectores: primario (agricultura, ganadería, minería…), secundario (industria, manufactura) y terciario (servicios), se reorganizará en 8 sectores, con la adopción generalizada de un nuevo enfoque, más verticalizado, orientado al control de toda la cadena de valor desde la perspectiva de las necesidades básicas de las personas y de la sociedad, agrupadas en tres bloques:
a) Necesidades fundamentales de supervivencia
1. Alimentación
2. Vestido
3. Vivienda
b) Necesidades culturales adicionales
1. Formación intelectual
2. Cuidado personal
3. Evasión de la cotidianidad
c) Necesidades sociales
1. Necesidades básicas de convivencia
2. Calidad de vida de la humanidad y respeto del planeta
- Como resultado de lo anterior, se seguirán eliminando intermediarios, como viene haciéndose hace décadas. Las empresas seguirán expandiendo su presencia en el máximo de estabones de la cadena de valor: de las materias primas que proporcionan la naturaleza y el planeta al objetivo final que siempre es satisfacer las necesidades de las personas que, directa o indirectamente (a través de la sociedad), consumen los productos o los servicios.
- Aumentará el nivel de consciencia tanto de los consumidores como de la sociedad del impacto que producimos en el planeta, tratando de reducirlo a cero. En consecuencia, cambiarán radicalmente los hábitos de consumo tanto de las personas como de las empresas. Sólo sobrevivirán las empresas que respondan a ese cambio.
- Como consecuencia de ello, tanto las viviendas como los espacios empresariales (oficinas, locales, naves, fábricas…) estarán optimizados en cuanto a consumos de energía, porque toda será sostenible y autoproducida (¿cómo afectará al negocio de las empresas eléctricas?). También en cuanto a consumos de agua, que será auto-reciclada en un alto porcentaje.
- La producción de alimentos, vestidos y viviendas ganará en productividad y sostenibilidad, y se adaptará mucho más que ahora a las necesidades reales de la humanidad, evitando el consumo irresponsable y los productos-basura. Los tres sectores que cubren las necesidades básicas de supervivencia deberán adaptarse a estos cambios, reduciendo sus volúmenes para evitar el derroche e implantando una economía circular mucho más real y eficiente que en estos momentos. En consecuencia, se reducirán tanto la destrucción de alimentos, ropa y calzado, como la existencia de millones de viviendas inhabitadas o infrautilizadas en el mundo; problemas con los que actualmente por desgracia convivimos.
- Se generalizará la figura del “jubilador” (el jubilado trabajador). La jubilación formal se extenderá de los 65 a los 70 años y serán mayoría las personas de más de 65 años que desarrollarán un trabajo, preferentemente a tiempo parcial. Compatibilizarán el salario con la pensión. Habrá personas de 100 años que trabajen a tiempo parcial.
- Las residencias de ancianos al uso desaparecerán como tales, o cambiarán radicalmente. En el próximo cuarto de siglo, se fomentarán las comunidades de personas mayores, en forma de urbanizaciones, complejos residenciales, barrios o pequeños pueblos. Será un negocio enorme para constructoras e inmobiliarias, y empresas de servicios al efecto. Y la vía más habitual para acceder como usuario será la cesión a una empresa aseguradora de todo o parte del patrimonio financiero y las rentas del jubilado, calculados en función de su edad y necesidades personales, a cambio del coste de su estancia vitalicia. El objetivo de toda persona será llegar a una edad con el patrimonio y los ingresos suficientes para poder pagar su inscripción vitalicia en una de esas comunidades.
- Los cementerios dejarán de existir. Todas las personas fallecidas serán incineradas.
Ojalá yo esté en este mundo en 2050 (con 96 años) para poder hacer un balance de aciertos o desaciertos en este mismo blog. Espero que todos mis lectores también estéis allí para poder leer ese futuro post.


Yo, como sabes, soy un escéptico del bitcoin. No sé qué pasará con el bitcoin de aquí al 2050, pero si hubiera de dar mi estimación/deseo, este sería: que desaparecerá. Las monedas fuertes (dólar americano, yuan chino y euro) se habrán digitalizado, y serán las que imperarán en los 3 grandes bloques geopolíticos en los que estará dividido el mundo, soportadas por los tres grandes bancos centrales: FED, Banco de China y BCE, respectivamente.
Ojalá, Paco…
Me apunto
Me gustaría ver una previsión tuya sobre Bitcoin?!