No crecer implica decrecer
El crecimiento de un proyecto empresarial no es optativo
Yo no digo que no haya circunstancias externas que nos complican la vida. A veces haciendo que debamos abandonar nuestros proyectos. Pero en mi experiencia solemos echar las culpas a las circunstancias externas cuando en realidad somos nosotros los que no estamos a la altura de esas circunstancias. No hemos sabido leer el entorno, prepararnos para superar las barreras. Todos conocemos el dicho de que cuando señalamos con el dedo índice a alguien o a algo, hay al menos tres dedos de nuestra mano que nos señalan a nosotros.
Esta tarde he asistido a una video charla de mi amigo Alejandro Peñas, que admirablemente trata de lanzar su iniciativa Pymeros (un club para pymes), donde trataba de abordar las causas de que las pymes tuvieran dificultades para crecer y daba unas pautas generales de cómo abordarlo. Muy interesante y muy aconsejable hacerse socio de Pymeros. Es poco dinero y muy bien invertido. Sirve al menos para dos cosas: parar y pensar, y contrarrestar la llamada “soledad del manager”. Os animo a que os lo mireis.
Bueno, pues en la fase de dudas y preguntas un empresario se quejaba amargamente de la dificultad de salir adelante por culpa del absentismo y de la poca implicación del personal (de paso echándole la culpa al gobierno…). Estaba planteándose hacer un downsizing, para retomar la tranquilidad y la rentabilidad perdidas.
Era una sensación que me resultaba conocida, porque yo, como la mayoría de empresarios, la he sentido en algún momento en todos los proyectos empresariales que he emprendido.
Todas las empresas (desde las pymes a las grandes empresas), durante toda su vida, alternan fases de crecimiento, en las que la prioridad son las ventas, con fases de asentamiento, en las que la prioridad es la recuperación de la rentabilidad que habitualmente se pierde (se reduce) durante la fase de crecimiento.
¡Pero, en mi opinión, el crecimiento no es optativo! Salvo que un emprendedor quiera limitarse a tener un negocio de autoempleo, está abocado al crecimiento. O creces o te atropellan. Dejar de crecer es empezar a cavar tu tumba, empresarialmente hablando.
Pero hay que saber gestionar ese crecimiento. Y hay que hacerse una reflexión antes de abordar una nueva fase de crecimiento: ¿quiero hacerlo?. Y pensárselo bien, porque no es nada fácil. Para empezar puede que tú mismo sobres en esa nueva fase. Es decir, que tú no seas el gerente adecuado. Además, puede que necesites más capital del que has podido acumular, por lo que habrás de buscarlo. Y no me refiero sólo a pedirlo a los bancos, sino quizás a incorporar un o varios socios. ¿Quieres hacerlo?
Encarar esa nueva etapa es un acto valiente, pero ha de ser también inteligente. No dejarse deslumbrar por la visión de la grandeza, que a muchos ha llevado a morir de éxito. Es una manera de morir (empresarialmente hablando) muy triste.
Si no eres capaz, no te ves capaz de hacer crecer tu empresa, decide si das un paso al lado, o si te quedas donde estás (o das un paso atrás, si ya te habías embarcado en el crecimiento que te desborda). Pero sabiendo que hacerlo es abandonar tu sueño de llevar tu proyecto a las grandes ligas. No crecer implica decrecer. Puede ser poco a poco, pero decrecer, te lo aseguro.
Aún así, cada proyecto es un caso particular. Y puede darse el caso de que tu empresa, contigo, pueda quedarse en un tamaño óptimo en función de tus capacidades (personales, comerciales y financieras) y de tu mercado/nicho/posicionamiento. Analízalo bien. Si lo consigues, quizás puedes quedarte un tiempo en tu liga, hasta que se den las circunstancias para recuperar el crecimiento.
Muchas de las grandes empresas fueron en su momento pymes cuyo emprendedor no renunció al crecimiento (IKEA, Inditex, Apple, etc.). Crecer no es optativo.

