¿Por qué no hay más proyectos empresariales en forma de cooperativa?
La cooperativa es una opción muy poco conocida
A lo largo de mis últimos años, en mi papel de business angel, me he encontrado con muchos emprendedores que me presentaban proyectos que hubieran tenido más sentido en el marco legal de una cooperativa, y no de una SL. En la mayoría de ellos decliné invertir.
Por otro lado, cuando hablo con pequeños y medianos empresarios, es habitual que se quejen de la falta de compromiso de sus trabajadores. De hecho, una encuesta Gallup de 2025 denuncia que el 73% de los trabajadores de la UE no están comprometidos con su empresa. E incluso el 15% están activamente desvinculados de quienes les pagan el sueldo. El resultado es un círculo vicioso: empleados que “pasan” de sus empresas y empresas que no confían en sus trabajadores. Los datos de absentismo y de alta rotación profesional están ahí para quien quiera verlos. Y el daño que hacen a la economía española es tremendo.
Sin compromiso mutuo (de los trabajadores con la empresa, y viceversa) no hay empresa que resista.
Es un problema de difícil solución, pero que exige encontrarla. Y en ese sentido creo que la forma cooperativa debería estar más presente cuando se plantea la creación de una empresa de lo que está ahora.
La cooperativa puede ser un esquema jurídico válido y de éxito si se dan las circunstancias adecuadas. Hay ejemplos que lo pueden corroborar. Me vienen a la cabeza Abacus, el grupo catalán de distribución de libros y material escolar, o, por supuesto, el Grupo Cooperativo Mondragón, en el País Vasco, con presencia internacional y cooperativas asociadas en multitud de sectores.
La cooperativa permite empezar un proyecto empresarial con bastantes ayudas públicas y en un planteamiento basado en el compromiso, el propósito compartido y un modelo organizativo cimentado en la ética y el desarrollo integral de las personas. Con una gobernanza democrática que es compatible con una estructura de gestión eficaz.
Los trabajadores son la empresa y viceversa. Y cada trabajador tiene un voto, que no está basado en el capital aportado como en las sociedades de capital (SL o SA).
Las cooperativas tienen ventajas importantes:
Mayor estabilidad del empleo (aunque con mecanismos para despedir)
Menor desigualdad salarial interna (aunque no todo el mundo ha de cobrar igual)
Mayor resistencia en las crisis económicas (porque todo el mundo se aprieta el cinturón)
Mayor implicación de los trabajadores (porque los trabajadores son a su vez los propietarios de la empresa)
Menor probabilidad de deslocalización (por las razones mencionadas y por el esfuerzo de todos por la innovación y la productividad)
No todos los emprendedores quieren montar una cooperativa, ni todos los trabajadores quieren y valen para asumir el compromiso de ser propietarios, pero es algo que muchos de ellos deberían plantearse en algún momento.

