Que el Ebitda no nos oculte la Caja
Hay que gestionar con un ojo en la Cuenta de Resultados y otro en el Balance
En estos tiempos, cualquiera que se proponga valorar una empresa se fija en un concepto sobre el que, al parecer, gira toda la gestión empresarial actual: el EBITDA.
Es un indicador que se ha impuesto en el mundo de los negocios y que muchos identifican con el Santo Grial. Lo ha hecho por su simplicidad y por la facilidad con la que permite hacer cálculos de valoración y comparaciones entre empresas de distinto perfil de balance.
En consecuencia, los analistas y gestores empresariales de todo el orbe le rinden tributo, y trabajan centrados en él.
No voy a ser yo quien vaya a negar que el uso del Ebitda como referencia de rentabilidad es algo positivo. Pero, en estos días, un experimentado CFO de empresas multinacionales me ha recordado dos ideas que considero esenciales, y así lo he expresado en este blog en numerosas ocasiones a los largo de los años, pero en las que quiero volver a incidir:
1) Que no se puede evaluar ni gestionar ninguna empresa analizando sólo su Cuenta de Resultados (CR), es decir, principalmente su Ebitda, sino que hay que contar también con su Balance.
2) Que “cash is king”. Es decir, que el Ebitda está muy bien, pero lo que de verdad cuenta es la CAJA que, ejercicio tras ejercicio, genera consistentemente un negocio.
En definitiva, que hay conducir una empresa, o valorarla, mirando tanto a la evolución de la CR como a la evolución del Balance.
Qué es el Ebitda
Por si alguno de mis lectores no estuviera familiarizado con el concepto, quiero clarificarlo (y consensuarlo) antes de seguir.
Significa Earnings Before Interest Taxes Depreciation and Amortization (de ahí las siglas). Quiere decir: beneficios antes de intereses, impuestos (a los beneficios), depreciación (o amortización) de activos tangibles y amortización de activos intangibles. Una forma fácil de obtenerlo consiste en partir de la cifra de resultado contable antes de impuestos (BAI o beneficio antes de impuestos) y sumarle las amortizaciones y depreciaciones, más los resultados financieros netos (gastos menos ingresos).
La importancia del Balance
De nada sirve el Ebitda si no se convierte en Caja (en tesorería). Y para ver si el Ebitda se convierte o no en Caja, hay que mirar al Balance.
¿Cuántas empresas se gestionan atendiendo sólo a la CR y despreciando el Balance? ¿Informando mensualmente de las ventas y la CR, pero mirando el Balance sólo una vez al año y con mucho retraso? Me temo que muchas; especialmente las pymes. Pero no sólo las pymes.
La CR es una cascada, un flujo de ingresos y gastos de un período, que empieza con las ventas de ese período y acaba en el beneficio. Sin embargo, el Balance es una foto de un momento y se concreta en mostrar el juego de equilibrios entre dos fuerzas:
· El activo: la suma de todos aquellos conceptos por los que la empresa consume recursos financieros.
· El pasivo: la suma de todos aquellos conceptos que le proporcionan a la empresa recursos financieros.
Es así de fácil, y funciona de este modo:
· Si la empresa produce más recursos de los que consume, genera tesorería. La tesorería equilibra automáticamente activo y pasivo.
· Si es al contrario, se agota la tesorería y se tiene que acudir a que los socios aporten capital, o al endeudamiento, para hacer frente a las obligaciones de pago. ¡Y si los socios no quieren o no pueden aportar capital, y el acceso al endeudamiento está cerrado, la empresa quiebra!
Cuándo y cómo se producen más recursos financieros
Se producen recursos siempre que se amplía el pasivo, o se reduce el activo. Es así de sencillo.
Veamos cómo:
- Si se realiza una ampliación de capital.
- Si se obtienen beneficios y se decide no repartirlos y dedicarlos a aumentar las reservas, los fondos propios.
- Si se consigue aumentar el plazo medio de pago a los proveedores o acreedores.
- Si se reducen los activos no corrientes, vendiendo aquellos que no sean estrictamente necesarios para el negocio, u optando por externalizar procesos o alquilando el inmovilizado en lugar de comprarlo.
- Si se reducen los inventarios (sean de materias primas, productos en proceso o semielaborados, o productos acabados)
- Si se reduce el plazo medio de cobro a los clientes o deudores.
Como se puede ver, hay diversas palancas a la hora de generar recursos. Cada una merece un desarrollo específico si se quiere llegar al detalle.
Cuándo y cómo se consumen más recursos financieros
Se consumen recursos siempre que se reduce el pasivo, o se amplía el activo.
Cómo:
- Si se reduce una parte del capital, devolviéndolo a los socios.
- Si se reparten dividendos, a cuenta de las reservas o de los beneficios.
- Si la CR arroja pérdidas.
- Si se reduce el plazo medio de pago a los proveedores o acreedores.
- Si se aumentan los activos no corrientes, al comprar, en lugar de alquilar, activos necesarios (maquinaria, vehículos, inmuebles…), o internalizar procesos que arrastran un determinado volumen de activos, o lo que es mucho peor, al comprar activos innecesarios para el negocio.
- Si se aumentan los inventarios de materiales y productos en cualquier eslabón a lo largo de la cadena de valor.
- Si se aumenta el plazo medio de cobro a los clientes o deudores.
Como se ve, se pueden consumir recursos de muchas maneras. Las empresas son más ligeras y rentables, en general, cuantos menos recursos consumen.
¿Dónde se reflejan todos esos movimientos?
Pues en la evolución de dos conceptos de los que se oye hablar poco en el mundo empresarial y financiero en general:
· El Fondo de Maniobra
· El Capital de Trabajo
De ellos voy a hablaros en el siguiente post.

