Esta semana me he encontrado con una noticia en el diario digital www.expansion.es, firmada por Eduardo Segovia, que me ha sorprendido agradablemente. El profesor del IESE y experto en valoración de empresas Pablo Fernández, afirma sin ambages que "la valoración de empresas es una chapuza", y que los analistas (de bolsa, creo que quiere decir) "sólo confunden a los inversores".
Coincido con Pablo totalmente.
En mi libro Valoración de Empresas ya introduzco esta misma crítica al modo en que se enfoca muy a menudo la valoración de las mismas; como dice Fernández, "basándose en hipótesis totalmente subjetivas", y "complicando en exceso las cosas, con el único fin de confundir a los inversores". Palabras similares encontrará el lector de mi libro en las primeras páginas del mismo.
De hecho, esa es una de las razones que me empujó a escribirlo: simplificar y aclarar el proceso de valoración, prescindiendo del WACC, del CAMP, y de otros conceptos sofisticados que el profesor Fernández también critica, y tratando de basarme en conceptos más sencillos y al alcance de cualquiera.
En cualquier caso, como todo el mundo sabe, no hay un único valor de una empresa, sino muchos; tantos como métodos de valoración, o personas hagan esa valoración. Mi consejo es que cuando se acerque a una valoración lo haga con las ideas claras, y a poder ser con su propio cálculo, lo más sencillo que pueda.
Mi libro trata de ayudar a la gente normal a conseguirlo. Léalo y luego dígame si le ha ayudado o no.

