Una sociedad no es necesariamente una empresa
La prensa tiende a confundirlo
No es raro encontrar en los medios de comunicación referencias que atañen al mundo de la empresa o las finanzas que o están equivocadas o llaman a confusión. A los que nos movemos en ese ámbito nos sorprende la falta de cuidado con esas cosas que tienen muchos periodistas.
Por ejemplo, llevamos tiempo hablando de “las empresas” del novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando de lo que se trata es de sociedades instrumentales que el susodicho ha creado para sus negocios. No es el único caso.
No podemos confundir empresas con sociedades. Son conceptos distintos; y los medios deberían diferenciarlos, para no confundir al público.
Una sociedad instrumental es un vehículo jurídico que alguien crea para darle cobertura legal y fiscal a un negocio. Normalmente no tienen empleados, o muy pocos, y su actividad suele ser de mera tenencia de activos o sólo especulativa. A veces lo que pretenden su socio o socios es amagar su identidad.
Una empresa es una sociedad (o no) que tiene empleados y una actividad real, ya sea agraria, industrial o de servicios. Su objetivo es ganar dinero con esa actividad.
Hay sociedades instrumentales que mutan en empresas, y empresas que se convierten en sociedades instrumentales. Mutan en empresas las sociedades que pasan en algún momento a llevar a cabo una actividad real de generación de valor. Y hay empresas que se convierten en sociedades instrumentales, por ejemplo, cuando los accionistas venden los activos de la sociedad y traspasan al personal, y la actividad de la sociedad pasa a ser exclusivamente la de tenencia financiera de la tesorería que han cobrado por la venta.
En conclusión: hablemos con propiedad.

