19 de abril de 2008

La hora del post desarrollismo

Antes los países del mundo se dividían en dos: subdesarrollados y desarrollados. 
Los países desarrollados eran el motor de la economía mundial. Sus tasas de producción y de consumo eran el carburante que hacía que todo le moviese. Las familias se compraban casas, coches, televisores, y todo lo que les ofrecía la sociedad de consumo. Trabajar al máximo para ganar el máximo era la consigna que recibía todo joven que entraba en el mercado laboral. No importaban los horarios ni las condiciones, si la paga era buena. Todo valía con tal de acceder a un pisito, a un buen coche y a poder ser a un apartamentito en la playa.
Los subdesarrollados eran los pobres, los que apenas producían, salvo una agricultura ineficiente, y unas empresas manejadas por el capital foráneo que expoliaba sus recursos naturales. El consumo quedaba relegado a una élite.
Pero, en pocos años, el panorama ha cambiado, salvo en África, la mayoría de países antes subdesarrollados se han subido al carro del desarrollismo, y se han lanzado a producir gracias a sus bajos salarios, y a consumir gracias a la oferta globalizada de productos. Y no es un fenómeno exclusivo de China, Corea o China, sino que ya no hay país de Asia o América Latina que no esté experimentando esa imparable evolución hacia el desarrollismo.
El resultados es que en pocos años serán países desarrollados, al mismo nivel que lo somos los países del antes llamado Primer Mundo, los países desarrollados de antes. China es el ejemplo más claro. Pero lo mismo está pasando, en la propia Europa con los países del Este, o con Turquía, o en pocos años con Marruecos.
¿Qué provoca ese fenómeno? Por un lado la deslocalización de la producción industrial. Por otro el crecimiento de nuevos mercados para productos de siempre: casas, coches, frigoríficos, perfumes, etc. Estamos notándolo, con el encarecimiento de las materias primas, petróleo incluido, debido a la escasez que se produce ante una oferta que no puede seguir a esa demanda que ha surgido de los países del antes llamado tercer Mundo.
Pero quiero hacer pensar a mis lectores sobre otro fenómeno que se está produciendo, lentamente, en la sombra, por detrás del que acabamos de citar, tan evidente.
Ese fenómeno es la evolución de algunos de los países desarrollados, especialmente en Europa, hacia lo que podríamos llamar el “post-desarrollismo”.
El postdesarrollismo conlleva elementos que merecen ser analizados para entender la economía a la que podemos estar abocados al final de siglo XXI. Voy a destacar al menos dos:
-Desde el lado de la demanda: consumir menos y consumir más limpio. Es la semilla del fin de la sociedad de consumo. No cambiar de casa. No comprarla grande sino pequeña. No ponerse piscina. Cuidar el medio ambiente. Buscar ahorro de energía y fuentes de energía limpias. No comprarse coche. Incluso más: no usar coche. Viajar menos en avión, ya que es tan contaminante. Y así podría seguir.
-Desde el lado de la oferta: estructurar el tejido productivo de forma acorde a un nuevo estilo de vida. Vuelta al campo. Agricultura ecológica. Industria no contaminante, bien integrada en el entorno social. Condiciones de trabajo que hagan compatible la vida laboral y personal/familiar.
Si lo hubiera de resumir es el “consumo menos y limpio; produzco menos y sostenible, social y ambientalmente”; “no quiero más”.
A nadie se le escapan las enormes consecuencias de todo ello. Nos sobran fábricas. Nos sobran casas. Nos sobran aeropuertos. Nos sobran tiendas.
Los empresarios avispados seguro que saben pensar en reenfocar sus negocios en esa sociedad post-desarrollada, respondiendo a los nuevos valores. Porque seguirán habiendo empresas, gracias a Dios.
Tenemos un buen tema para reflexionar.

  1. Rafael del Barco Carreras dice:

    BARCELONA. Brusco freno al DESARROLLISMO DE LUJO.

    Rafael del Barco Carreras

    Al igual que otras “ciudades industriales” españolas, Barcelona, tras sufrir su “revolución” 1936 y la guerra civil, inicia la recuperación con la Guerra Mundial. El abastecimiento en las guerras europeas del XIX uno de los motores de su desarrollo industrial, y en la Primera de 1914, la abundancia se palpaba, y hasta mi padre, un aprendiz en los incendiados Almacenes el Siglo de las Ramblas, cobrará alguna moneda de plata y oro. La miseria de los 40 se atenúa con el desarrollo europeo y presencia de las poderosas empresas alemanas (muy beneficiadas por Franco), más las inversiones industriales (autarquismo franquista), tipo SEAT, Ebro-Motor Ibérica, la Maquinista, las industrias complementarias, las últimas textiles, y el incipiente turismo en sus costas. Los 60, años de oficial “desarrollo y planes de estabilización”, la ¡gloria! comparados con los 40, pero en el 73 el desarrollismo se detiene… con augurios catastróficos tras la muerte de Franco.

    La Ciudad superará el bache a través de los 80 con nuevos ríos de dinero. La escalada turística se complementa con la prostitución y la DROGA, primer mayorista redistribuidora europea. Las quiebras bancarias posfranquistas se dulcifican adsorbidas por el Sistema, Madrid. Los pelotazos de sus muy deterioradas industrias, con inventos tipo De la Rosa y el desaparecido dinero kuwaití, o recalificaciones de terrenos fabriles o rústicos. Los traspasos de competencias a la GENERALITAT con contrataciones masivas de funcionarios y presupuestos financiados desde Madrid (inflación a mansalva), con corruptas compras de edificios y créditos solucionando las quiebras de parte del Grupo Banca Catalana. La expansión territorial por ESPAÑA y paraísos fiscales, donde ya aparecían antes de la guerra, de sus amorfas instituciones crediticias, las CAIXAS, ¿públicas o privadas para privados?, sólidas hasta entonces por la limitación legal de las inversiones, a la inversa que sus bancos, todos quebrados.

    Y coronando los 90, el mayor espaldarazo y desarrollo de su historia, LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE 1992, y la total integración en la EUROPA OCCIDENTAL, el ECU y entrados los 2000 el EURO, multiplicando el flujo de dinero europeo.

    Financiación abundante y barata, hasta que el pozo sin fondo se detiene, iniciándose OTRA ETAPA. Si todas las ciudades del Mundo dejan la huella de su desarrollo como el tronco de los árboles en sus anillos, siendo el último o su viejo núcleo inicial el de los marginales, en Barcelona el gran negocio de la droga ha revuelto tanto los conceptos que junto a un piso patera (sustituyendo las barracas de los 50 y 60) se encuentran lujos a lo Pedralbes. Un revuelto de futuro difícil de no fluir el dinero al igual que en los últimos veinte años, con no menos de un millón de extranjeros flotando (muy diferentes a los integrados charnegos de principio de siglo o de los 50 y 60, con abundante reflujo a Francia, Alemania o Suiza) sin apenas más conocimiento de su entorno de que trabajaron o ganaron dinero.

    Del desarrollo, común a otras muchas ciudades en EUROPA, surge un atosigante DISCURSO DEMAGÓGICO DE SUS DIRIGENTES atribuyéndose un “NOBEL U OSCAR” CONTINUO DEL BUEN HACER, INTELIGENCIA Y ENTREGA A LOS DEMÁS. Desde los franquistas salvadores de OCCIDENTE a los seráficos CATALANISMO o SOCIALISMO DEMOCRATICO, con deriva al “nacional socialismo”. Y ahora, todos a una, con lo del ratón de la fábula “¿QUIÉN HA ROBADO MI QUESO?”.

    Tras los Franquistas, prepotentes y chulescos con inauguraciones a destajo, surgen otros TAN O MÁS CARGANTES atribuyéndose no solo el milagro de autopistas, barrios de gran empaque, hospitales, políticas sociales, enseñanza y sanidad, y demás excelencias, sino y hasta la LUCHA CONTRA LA DICTADURA. Dudosas excelencias, sin olvidar las peligrosas deficiencias en infraestructuras básicas, agua, electricidad y transporte público, donde desde Franco apenas se ha invertido (únicamente en lo cofinanciado con Europa).

    La burla no es que se atribuyan lo común en la mayoría de ciudades europeas (algunas arrasadas tras la guerra) sino que buena parte de los DEMAGOGOS, franquistas, socialistas o pujolistas, DIRIGENTES (se entiende), con familiares y amigos, alcanzan riquezas superando a las EUROPEAS. Con denominador común, ANDORRA Y SUIZA, donde acaba el pillaje a los bancos (los quebrados tras Franco) y las esquilmadas CAIXAS actuales a rebosar de hipotecas basura y fantásticas operaciones crediticias (hoy se guardan en Madrid bajo siete llaves las LISTAS DE LIECHTENSTEIN). Pequeño sumando los cargos y jubilaciones de importes impensables en CUALQUIER DEMOCRACIA de mayor base económica. Barcelona goza de un sistema, iniciado tras la entrada de las tropas franquistas, o varios paralelos e integrados, que reconduce su gran capacidad a bolsillos concretos, y no por conceptos de productividad, éxito en los negocios LEGALES, o innovación empresarial, sino por situación en la POLITICA, FUNCIONARIADO Y FINANCIACIÓN (más o menos lo mismo). http://www.lagrancorrupcion.com

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