26 de abril de 2012

Grandes profesionales, pero mandos intermedios mediocres

Sufro el caso de una persona que hace su trabajo perfectamente, comprometida con la empresa y dedicada como nadie. Pero que es un límite al crecimiento, porque es incapaz de delegar, sistematizar y en definitiva de gestionar un equipo de trabajo.

Ese tipo de personas suponen un problema doble: para ellos mismos, porque su evolución profesional tiene un techo, que no siempre aceptan, y para la empresa, porque son un tapón al crecimiento.

En el caso que me afecta, además, se da otra circunstancia muy común a este perfil profesional: el rechazo a cualquier revisión de su trabajo y a cualquier sugerencia, porque se toma cualquier revisión como una auditoría, una inspección, una crítica a su trabajo.

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